Opinión

Tensiones que deben ser atendidas en el país

Editorial El Deber 10/10/2019 10:43

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Gobernar escuchando al pueblo, es el objetivo que se trazó el presidente Evo Morales y es lo que hoy precisa hacer para que estos días previos a las elecciones nacionales tenga el espíritu reflexivo y pacífico que el país necesita. 

A siete días del Cabildo multitudinario en Santa Cruz, aparte de opiniones aisladas, el Gobierno no ha emitido pronunciamiento oficial con relación al malestar que hay en las provincias de este departamento por la titulación de
tierras. Es más, la dirigencia cívica está recorriendo los municipios y alertando sobre asentamientos ilegales, mientras la dirigencia de colonizadores advierte que sus afiliados no serán desalojados y que tendrán que sacarlos en ataúdes. Tal situación genera una tensión que debe ser atendida por el Ejecutivo nacional.

Por otro lado, hay convocados dos cabildos para esta jornada, uno en La Paz y otro en Cochabamba; habrá una concentración en Tarija y hay un paro en Potosí que se cumple de manera parcial. Frente a esta situación que aleja la
normalidad de la realidad nacional, la secretaria ejecutiva de la Federación de Mujeres Bartolina Sisa, Segundina Flores, dijo el martes que las bases del MAS tienen preparada la lucha callejera para defender el proceso de cambio.

En contrapartida, la Policía y el Tribunal Supremo Electoral comunicaron que están prohibidas las protestas 48 horas antes de las elecciones, mientras que la entidad de uniformados indicó que resguardarán el orden público,
lo cual está entre sus atribuciones. Empero, no es bueno que los problemas se resuelvan por la vía de la represión, sino reconocer (sobre todo en el caso de Santa Cruz) que se ha quebrado la comunicación y la coordinación para la dotación de tierras entre el Poder Ejecutivo nacional, el gobierno departamental y los gobiernos municipales.

En Potosí, además del descontento por el comportamiento de los vocales electorales y la defensa de los resultados del referendo del 21-F, existe el reclamo de que la explotación de litio en el salar de Uyuni deje mayores
ingresos a ese departamento. Esta situación también convoca al Gobierno nacional a, por lo menos, escuchar el pedido y a buscar acuerdos.

Sin duda, es un momento complicado para el poder, ya que el presidente y sus colaboradores tienen que gobernar un país y buscar las mejores posibilidades de solución para frenar conflictos en ciernes. El problema es que hay un presidente y un vicepresidente candidatos, lo que empaña la visión tanto de los contextos como de los problemas que demandan solución.

Es natural que los ciudadanos tengan los nervios crispados a 10 días de las elecciones nacionales. Por eso, es preciso que desde las esferas gubernamentales se trabaje para disminuir las tensiones y evitar que estas situaciones conflictivas sean el disparador de una decisión tan importante como la que los electores deben tomar el 20 de octubre, cuando se elija a los futuros gobernantes del país. Lo que sería más grave es que lo que ahora es tensión, se convierta en violencia y descomponga el ambiente social.

En esa misma perspectiva, hay que exhortar a los movimientos cívicos, a los miembros del Conade y a los sectores que están protestando, porque la coyuntura actual no debe ser aprovechada para generar conflictos que puedan derivar en situaciones que nadie desea para el país.

Que el interés nacional sea el norte para generar un ambiente de paz y de reflexión responsable para el día de las elecciones y las jornadas posteriores.