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Tercera ola

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El año pasado, justo en esta época llegué a hacer diez necrológicos por día, estos circulaban por las redes sociales dando las condolencias a las familias afectadas que en ese momento ya eran muchas. Hace unos meses escribí una nota que la denominé La segunda ola. Con pesar, estoy escribiendo una que va de forma correlativa, la tercera ola.

Conocí a Lenny de pasada, no fue mi amiga, no es familiar, solo la veía pasar una vez a la semana, cordialmente nos saludaba, tendría unos cincuenta años; este último tiempo pasaba con barbijo, con máscara y con un enterizo impermeable cuidándose de contagiarse. Hace unos días nos enteramos que había fallecido producto del covid, en una semana este virus se la llevó. Sentimos una tristeza profunda.

Jorge, hace unos meses fue a un junte, ahí con otro participante contrajeron el temido virus, el segundo pasó la enfermedad en su casa sin inconvenientes, pero Jorge se debate entre la vida y la muerte en terapia intensiva.

El lunes 12 de abril, Germán, de 45 años, sintió un malestar en la nariz cerca de la frente, lo primero que pensó fue que sería covid, pero como ya le había dado, descartó la posibilidad, de todos modos, empezó a tomar antigripales. Tres días después, se levantó con decaimiento, un poco de fiebre y diarrea. La prueba de antígeno nasal diagnosticaba que nuevamente tenía la temida enfermedad china. Estuvo varios días intubado y pudo vencer al covid después de mucho sufrimiento para él y su familia.

Y así, si empezamos a contar historias, tendría que hacer muchas columnas como estas, porque en todas las empresas, en todas las familias, en todas las ciudades, este virus se ha llevado a seres queridos, no acabaríamos de recordarlos y narrar el sufrimiento que han pasado.

Ahora bien, ¿qué hacer?, es una pregunta difícil de responder, muchos se oponen a cuarentenas rígidas, muchas personas siguen haciendo su vida como si nada pasara, las medidas impuestas por los gobernantes son rechazadas por dañar la economía y para colmo, muchas personas no quieren vacunarse, que es la posible solución final a este problema.

La mejor herramienta comprobada es el uso de barbijo, lavado de mano y distanciamiento social, pero si eso no se respeta ¿qué hacer si gran parte de la gente no lo cumple? Ya estamos por la tercera ola y si no hay conciencia en todos nosotros que viendo en nuestras narices el drama que viven las familias, no nos cuidamos, se tendrían que tomar medidas más drásticas, respaldarlas y respetarlas. Dios nos cuide y nos proteja.



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