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Terminar con lo que está mal

Carlos Federico Valverde B 15/11/2020 05:00

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No se trata de que Salvador Romero conceda la gracia a “la ciudadanía” para que esta revise, al revés y al derecho el Padrón Electoral, aunque parece que no “a todo”, porque, a decir del Ing. Villegas, porfían en que no se puede poner en manos públicas los datos de los ciudadanos porque está por delante el “derecho a la intimidad”; paraguas que le ha impedido al acucioso ingeniero contar con datos detallados de las llamadas “estaciones de registros biométricos”, que no son otra cosa que las máquinas donde se registró la gente (huellas); es bueno anotar que Villegas no pidió nombres sino números, para saber cuándo y dónde se registraron; eso es revisar el padrón, precisamente.

Como sea, el tema sigue siendo que al final se va a llegar a la conclusión de que lo mejor va a ser que se efectúe una auditoría forense del padrón biométrico (que está en digital) versus los libros de huellas digitales de la votación electoral 2020 (que están en físico); que estos últimos estos deben ser digitalizados y confrontados. Hay programas informáticos que lo hacen de manera sencilla y no muy cara, lo que sería lo de menos, considerando la necesidad que tenemos de contar con una democracia segura.

Como aseguré la semana pasada, los libros están en todos los TED del país, de manera que se puede hacer; eso no es tan caro… y si el Estado no tiene, podemos “hacer una vaquita” con una cuenta en un Banco para que logremos terminar con lo que está mal.

Villegas, yo y muchos otros tenemos la información de que esto comenzó con “máquinas cargadas”. Algunos hablan del ex RUN (posible), otros hablamos de la posibilidad de que las máquinas hayan comenzado su trabajo “precargadas” (yo me atreví a decir que tal vez hayan llegado así desde Venezuela el 2009, donde vaya uno a saber para qué las enviaron), de manera que lo que hay que hacer, es cruzar los datos que pretende Villegas y lo que venimos sosteniendo los otros: cruce de biométrico vs datos físicos, huellas vs huellas.

¡2009!, año interesante!; el MAS ya estaba en poder formal y legal del TSE; ahí fue cuando el padrón comenzó a dar saltos en cuanto a la inscripción, pasando de un rango de 500-600.000 registros por año (2002 -2005) a más de 1.200.000 en los años subsiguientes. Veamos:

Del 2005 al 2009 el padrón creció en: 1.277.671 votantes;
del 2009 al 2014 el padrón creció en: 1.294.315 votantes;
del 2014 al 2019 el padrón creció en: 1.072.226 votantes;
del 2019 al 2020 el padrón creció en: 17.561 votantes – “limpieza mediante de un 5-6%; carnets repetidos, fallecidos y números irregulares”; si se compara con los números anteriores, así sea sólo un año, no tiene un crecimiento correspondiente; eso es evidente. (¿La pandemia?... todo les sirve).

¿Cómo pasó eso? Tiene que existir una explicación mejor aún: alguien tiene que explicarlo; digamos que eso podía pasar máximo entre el 2005-2009; si quieren, considerando que en esos años hubo “carnetización masiva” y mucha gente fue registrada por primera vez, lo cual puede explicar, de alguna manera la expansión del padrón, pero, 10 años después, la misma “frecuencia”; además, tomemos en cuenta que entre el año 2002 y el presente, la población creció 3,2 millones, y el padrón creció 3,2 millones.

Uno es neófito en estadísticas, pero acucioso, investiga a fondo y descubre, a veces, detalles que cortan la respiración o, como dice alguien que conozco... hacen levantar una ceja.

A ver: Reparemos en el cambio de población y del padrón del 2014 al 2019; cambio en población: +640 mil personas. Cambio en el padrón: más de 1,07 millones… explicame eso: ¿más personas fueron empadronadas de las que nacieron/ inmigraron en esos 5 años?

Hay otro detalle en el que tenemos que poner atención e indagar un poco más, es la distribución de edades en Bolivia.

Ahí estamos trabajando, no quiero adelantarme, pero, cada vez me convenzo más que la única manera de arreglar lo que está mal es la contrastación de huellas físicas vs huellas digitales… justo lo que Romero no quiere hacer, insistiendo que ya hubo “auditoría al padrón el 2017”, cosa que, al haberse constatado el fraude el 2019, pierde todo su valor, además, recordemos que:
de las recomendaciones de la OEA, no se cumplieron todas y

No hubo auditoría al padrón, simplemente se limpió el tema de muertos que votaban, se limpió el tema de cédulas duplicadas y se limpió el tema de cédulas incorrectas, reitero, eso no hace el 5% del padrón; es más, ese no es el padrón mismo; por eso mantengo que hay que verificar y contrastar 7,2 millones de huellas entre lo digital y lo físico – Papel vs computadora ; tinta vs bits.

Hay mucho aún por destapar, por ejemplo: (y esto lo saben Romero y los vocales del TSE): La disposición geográfica de mesas está diseñada para que el MAS gane; además, deben reconocer y los reto a que me desmientan. El Direpre no funciona y nunca tuvo la posibilidad de funcionar; es un trabajo doméstico de desarrollo propio y lo manejan unos jovencitos aficionados que nunca tuvieron un trabajo de esa envergadura.

Seguiremos en ello… la extensión del espacio cedido tan gentilmente, no nos da para más.