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Tesis, antítesis y síntesis

Carlos Hugo Molina 1/12/2020 07:33

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La triada dialéctica, como se conoce el método de acercamiento a la realidad y al devenir de los acontecimientos, nos ayuda de manera sencilla para comprender el sentido del pensamiento y de la acción. Es un instrumento para proporcionar explicaciones y de ofrecer algunos porqués de las dudas planteadas.

Explicado de la manera más sencilla, “la tesis es una proposición que se da por verdadera hasta el surgimiento de la antítesis, otra proposición que la contradice. El proceso dialéctico entre la tesis y la antítesis concluye con la síntesis, la proposición resultante que supera la contradicción y genera una nueva tesis”. Suponemos, si aplicamos además las tres grandes leyes dialécticas, el paso de la cantidad a la cualidad, de la interpenetración de los contrarios u opuestos, y de la negación de la negación, que la vida no es estática y en su dinámica, tenemos la posibilidad de aprender.

Más allá del énfasis ideológico que podamos incorporar en el análisis, la secuencia es inexorable y expresa la continuidad de la vida. El espíritu inquieto y abierto al aprendizaje de quien realiza el análisis, ayudará a comprender de mejor manera lo que está ocurriendo, podrá interpretar la lógica de los acontecimientos y aplicará el conocimiento para transformar y mejorar lo que existía. Lo contrario sería volver al pasado y eso expresaría una negación de lo que ha sido superado.

La crisis del Estado administrador (tesis), dio como consecuencia el llamado Neoliberalismo (antítesis) que fue superado por el socialismo del siglo XXI con su expresión boliviana del Estado Plurinacional (síntesis). Y frente a esa nueva tesis, la renuncia de Evo Morales produjo el gobierno de la presidente Añez (antítesis) y estamos frente a una nueva síntesis con la elección del presidente Arce. Este análisis lineal deja un vacío bastante más complejo que su enunciado y por ello adquiere mayores exigencias. ¿Es posible que el presidente Arce repita y regrese al modelo de Morales? La respuesta dialéctica es no. Primero, porque Arce no es Morales, segundo porque las condiciones son distintas, y tercera, porque el pasivo de los 14 años, pasando porque ya han reconocido la violación del Referéndum del 21F y la secuencia de errores posteriores, no le ofrecerían al nuevo gobierno mantener la legitimidad de origen y ejercicio de que está investido.

La misma reflexión vale para la oposición democrática y el movimiento cívico. La construcción del análisis debe incorporar las lecciones aprendidas, para no volver a repetir los errores que le podrían impedir cumplir su labor de fuerza equilibradora de la democracia. Tocar la puerta de los cuarteles y demandar un gobierno cívico-militar, plantea un error de la misma proporción y un retroceso de 30 años cuando se alentó a García Meza.

En el campo del oficialismo, el Senador Luis Flores pareciera que ha realizado este análisis. «Se dio una oportunidad al MAS, se debe escuchar más a la gente para mejorar la situación en general y corregir algunos errores.” El propio Morales reconoce con pretextos que “fue un error volver a presentarme, pero el pueblo lo había decidido y yo acepté su propuesta para una cuarta candidatura en el marco de la Constitución”. Uno de los sostenedores jurídicos de la reelección indefinida, Arce Zaconeta, también admitió que la reelección de Evo fue «el más grave error» del MAS.

En el camino dialéctico, se están acomodando los relatos para que nadie vuelva a pretender ser el mismo, sin aceptar el riesgo y la responsabilidad, de plantear retrocesos a la historia. Quien retroceda, deberá hacerse también, responsable de sus consecuencias.

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