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Tiempo de balance

Fernando Rodríguez M 21/12/2020 07:58

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Estamos en el último mes del año y unos conscientemente y otros no tanto, necesariamente hacen un balance de lo que el año que esta culminando les ha dado, les ha dejado y también les ha quitado. Es tiempo de hacer el balance anual personal, que este año en particular necesita tener un enfoque diferente a los años anteriores, por la tremenda modificación y alteración en la vida cotidiana que todos y cada uno hemos sufrido y vivido emergente de una cuarentena cerrada por muchos meses y un obligado cambio en las costumbres y hábitos de cada uno de nosotros que el coronavirus nos ha forzado a hacerlo.

Como todo balance hay un debe y hay un haber, entendemos como debe lo que tiene que haber y el haber todo aquello que ha salido o ya no tenemos, el enfoque que le demos a ese análisis va a tener una influencia directa para que sean positivos o negativos los resultados que se tengan.

No hay lugar a dudas que el análisis de lo negativo inicialmente va a tomar mayor preponderancia en nuestro enfoque, desde el mes de marzo hemos sido sometidos a una rígida cuarentena precautelando sobre todo la salud de la población, pero que ha tenido resultados negativos en la disminución, en algunos casos total, de las actividades que permiten tener los ingresos para vivir. Ha creado una situación en ciertas familias de tener una convivencia forzada que, a pesar de constituir un hogar, nunca antes habían tenido que aguantarse tal y como era cada uno de los miembros, porque la actividad y el separamiento físico de antes no dejó conocer todos los aspectos positivos y negativos de los miembros de la familia. En casos extremos y, que lamentablemente no son pocos, se llegó a cometer delitos de feminicidio e infanticidio emergente de reacciones negativas que afloraron por esa forzada convivencia.
    

En la otra columna nos encontramos en primer lugar, que estamos vivos y sanos al igual que los miembros de nuestra familia. El encierro forzoso en la mayoría de los casos generó la creación de nuevos lazos familiares, porque que, a diferencia de lo mencionado anteriormente, muchos recién empezaron a conocer como era su entorno y como actuaban y reaccionaban y convivían todos los miembros de la familia, dando lugar a una nueva relación familiar más cercana y profunda, que enriqueció la relación familiar hacia adelante.
    

Si bien algunos perdieron sus fuentes laborales, para otra gran mayoría se tuvo que adoptar nuevas formas de encarar su trabajo diario, obligándonos a ser hábiles operadores en el zoom, el team o el Skype y a relacionarnos virtualmente y sin rígidos horarios (ni vestimentas) que permiten desarrollar sus labores desde su hogar, sin salir del mismo y obviando los tremendos problemas de tráfico, traslado y atrasos.
    

Fuimos testigos de las condiciones de desarrollo mental de nuestros amigos que se volvieron virólogos, bioquímicos, psicólogos, politólogos, analistas deportivos, llegando algunos a creerse videntes, que inicialmente causaban gracia, pero su tozudez y actitud reiterativa volvió antipáticos esos mensajes en las redes, finalmente, podemos considerar actos simpáticos.
    

Podríamos seguir analizando mucho en la columna del debe el espacio no nos permite, así que, finalmente debemos agradecer al Ser Supremo (cualquiera sea el pensamiento de Él que se tenga) por permitirnos estar vivos, sanos y con nuestras familias. Ya viene un nuevo año, con sus propios problemas, inquietudes y también resultados, tengamos fe en lo mejor y en lo posible, ya no es tiempo para lo negativo.

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