15 de julio de 2023, 7:00 AM
15 de julio de 2023, 7:00 AM

La Gobernación cruceña ya activó la alerta naranja ante la inminente llegada de la época de quemas, que terminan siendo nefastas para los bosques, la Amazonia, el Chaco y el Pantanal. Se ha informado que ahora hay mayor organización y preparación, pero es necesario que también se lancen todas las advertencias posibles para que la situación no se descontrole y no terminemos llorando por el desastre que causa el fuego.

No se borra de la memoria colectiva la tragedia del año 2019. Las quemas se convirtieron en incendios forestales de magnitud, dejando una pérdida de 4,2 millones de hectáreas en el departamento, con la muerte de miles de especies de flora y miles de animales silvestres, además de la contaminación de las aguas de las que beben las comunidades indígenas y rurales. 

Todos recuerdan también cuánto tiempo tardó el Gobierno nacional en reaccionar. No había coordinación entre el nivel departamental y nacional. Ante la falta de contundencia en las acciones, llegaron a Santa Cruz bomberos de todo el país, uniendo esfuerzos para que no se pierdan los bosques. La situación fue menos grave en 2020, 2021 y 2022. Si bien hubo emergencias forestales, hubo una mejor reacción para controlarlas y se iba consolidando un equipo de bomberos forestales más sólido.

Empero, nada evitó que el año pasado Bolivia ocupe el tercer puesto a escala mundial en pérdida de bosques, solo detrás de la República Democrática del Congo y de Brasil. Dramático, ya que indica que ha sido un 32% más en comparación al año anterior en el país, de acuerdo con información de la plataforma en línea Global Forest Watch, que cuenta con el respaldo del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) y con datos forestales recopilados por la Universidad de Maryland.

La Gobernación de Santa Cruz ha hecho un valioso trabajo capacitando y equipando a los bomberos forestales. Son de la Gobernación, de los municipios, voluntarios y brigadas comunales. Están listos para intervenir en caso de emergencias e incendios forestales. Se sabe que se ha preparado incluso a soldados del ejército, cuyo esfuerzo siempre es importante cuando se declaran las emergencias.

Lo importante es que también haya coordinación entre los diferentes niveles de Gobierno, que las diferencias políticas no sean la causa de la pérdida de oportunidades para salvar los bosques.

Será necesario que la ABT no mire a un costado y sepa actuar oportunamente para frenar los permisos de quema autorizada cuando sea necesario. El INRA también tendrá que hacerse responsable y tomar alguna acción cuando las quemas descontroladas provengan de los avasalladores de tierras, muchos de los cuales llegan de otras regiones sin saber cómo cuidar el bosque.

Los agroproductores están llamados y obligados a asumir su parte, cuando se sabe que una parte fundamental de las quemas responde a la expansión de la frontera agrícola y hay quienes encaran esa tarea de manera irresponsable.
Otra entidad clave en este proceso es el Ministerio de Gobierno, pues las fábricas de droga son culpables de la expansión de los incendios o del bloqueo para que llegue la ayuda a determinadas zonas. No podemos acostumbrarnos a que los bosques bolivianos sean refugio de mafiosos que además pretenden tener control paramilitar sobre las áreas.

Empieza el tiempo de quemas y es imperioso sumar esfuerzos. De lo contrario, la pérdida de bosques y selva dejará un país con mayor sequía y con daños ambientales, cuyos efectos se verán en las áreas rurales y urbanas.

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