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El 6 de septiembre serán las elecciones nacionales. Quedan tres meses y se avizora una carrera despiadada de los candidatos. Lamentablemente, se prevé que la competencia estará cargada de agravios, de tirarse lodo entre los aspirantes al poder, antes que en mostrar cuál es la fórmula que ofrecen, ahora que Bolivia ingresa a un oscuro túnel de crisis económica y cuando ha quedado en evidencia la precariedad de la salud y de la educación.

Como una forma de ocultar la propia incompetencia, los candidatos estarán más ocupados en demostrar que hay alguien más corrupto que ellos, que pueden criticarlo todo, aunque estando en el poder hubieran demostrado absoluta incapacidad de atender los problemas estructurales de este país.

En septiembre los bolivianos iremos a las urnas para elegir a la persona que gobernará el país durante los próximos cinco años. En tal sentido, los electores deberíamos ser exigentes con los candidatos, demandando que muestren su plan para la salud, para la educación, para la reactivación de la economía. Si nos van a mantener bajo el mismo modelo económico que se basa en la inversión pública y en las empresas del Estado o si hay alguna alternativa que permita dar un salto hacia la diversificación; si se puede mancomunar esfuerzos estatales y privados para que el paso por la oscura noche de la crisis sea rápido y no tan doloroso.

En los próximos 30 años (según la Fundación Jubileo) la mayor parte de la población tendrá edad de trabajar, lo que genera un bono demográfico que puede ayudar a un despegue económico. ¿Será que los candidatos a la Presidencia son conscientes de esta realidad? ¿Tendrán una propuesta para que los jóvenes no sean los más afectados por el desempleo? ¿Qué tienen que decir los políticos para hacer que la economía del país deje de ser mayoritariamente informal?

¿Cuáles son los cambios estructurales que tienen pensado los aspirantes a gobernarnos para que la salud deje de ser tan postergada, para que nunca más suframos porque no hay equipos, especialistas ni adecuadas condiciones para atender con equidad a la población?

Hay que exigirles que acaben con la postergación de la educación, que se plantee un salto fundamental para que haya producción de conocimiento, para que no sean los menos los que destacan en los concursos internacionales de robótica, sino que sea la norma en las escuelas del país. Debe acabarse el sometimiento a la dictadura sindical del magisterio y demandar que ser comandante de un aula implique tener capacidad y habilidad, antes que inamovilidad per sé.

Ser presidente o presidenta de Bolivia debe ser un honor y los aspirantes tienen que merecerse cada uno de los votos. Quedan tres meses. Es poco probable que los candidatos asuman por sí mismos la tarea de planificar en serio cómo será su gobierno. Por eso, es la ciudadanía, el elector, quien debe exigir el cumplimiento de tales compromisos. Se juega el futuro del país y eso es algo que todos debemos tomar muy en serio.