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Todavía no hay justicia en el caso Eurochronos

Editorial El Deber 29/2/2020 03:00

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En julio de 2017 se escribió una de las páginas más oscuras de la historia de Santa Cruz. El atraco a Eurochronos dejó una profunda herida porque significó la muerte de una joven mujer y un uniformado, porque hubo un tiroteo entre policías y asaltantes que puso en peligro a cientos de transeúntes y, sobre todo, porque pudo evitarse.

En las últimas horas, un exjefe de la Felcc reveló que la Policía supo que el atraco se iba a producir 24 horas antes de que ocurra. El testimonio parece confirmarse cuando se observan las imágenes de la cámara de seguridad y se constata que los uniformados llegaron segundos después del ingreso de los asaltantes. A ello se suman varias preguntas que aún no tienen respuesta porque han sido tapadas por las autoridades de seguridad nacional que estaban entonces y también después en el poder.

Al dolor causado por este hecho hay que sumarle la mentira que las máximas autoridades de la Felcc y del Ministerio pretendieron hacer creer a la ciudadanía. Sin siquiera ruborizarse decían que la muerte de Ana Lorena fue causada por un atracador, entre otras falsedades que cayeron como piezas de dominó.

Fue el atracador sobreviviente quien vinculó el hecho a uniformados, al señalar que hubo una negociación para que ellos pudieran escapar. Ahora la Fiscalía tiene en la mira a cuatro policías investigados, entre ellos el que era ‘todopoderoso’ director de la Felcc, Gonzalo Medina, ahora preso por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, además de otros tres que eran miembros de esa institución del orden

En el asalto murió la gerente de la joyería, Ana Lorena Tórrez. Le dispararon cuando era rehén de uno de los atracadores. El informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) puso en evidencia que el proyectil fue disparado desde un lugar donde solo había policías. Entonces los jefes de esta institución señalaron que fue un “daño colateral” del enfrentamiento, pero hay que dejar claro que ni la afirmación ni el hecho se olvidan, una vida humana no puede ser referida de esa manera.

Eran cuatro los atracadores, murieron tres en el enfrentamiento con la Policía. El único sobreviviente fue condenado el jueves a 30 años de cárcel sin derecho a indulto. Una mujer, que era pareja de uno de los asaltantes, también recibió sentencia de cinco años por complicidad y participación en los preparativos de este asalto.

Sin embargo, todavía no se hace justicia. Aún es necesario saber cómo fue que los policías supieron del atraco antes de que ocurra; por qué no actuaron antes para evitarlo; con quién hablaba el atracador y por qué destruyó su teléfono después de colgar la llamada; hasta qué nivel jerárquico llegó el conocimiento de este hecho tan violento; y lo más importante: ¿Quién mató a Ana Lorena Tórrez? Si la Policía quiere contar con la confianza de la ciudadanía no puede encubrir a los responsables, hay que ponerlos ante la justicia; de lo contrario quedará claro que los intereses de grupo valen más que la verdadera seguridad de la ciudadanía.

Pasaron dos años y medio. El atraco a Eurochronos no se olvida. Y ojalá que quede siempre en la memoria, para que no vuelva a ocurrir. La violencia no puede ser parte de Santa Cruz y menos aun cuando está acompañada de acciones policiales. Hay que estar atentos a la audiencia cautelar de los cuatro uniformados investigados y pendientes de todas las pericias para que este episodio de dolor quede totalmente esclarecido.