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Tormentos de un cliente de Cotas

Agustín Saavedra Weise 27/9/2020 05:00

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El 16 de octubre de 1960 ilustres cruceños fundaron la Cooperativa de Teléfonos Automáticos de Santa Cruz, Cotas. Poco a poco inició tareas y transformó a la capital oriental en materia de comunicaciones.

Inaugurado el servicio de telefonía automática siguió progresando, convirtiéndose en verdadero orgullo regional. Años atrás y por razones que desconozco, perdió la posibilidad de disponer del servicio de celulares; solo mantuvo la sigla “12”. Se dice que a lo mejor Cotas retomará la línea de los celulares; ojalá así sea.

Cotas se adentró también en los servicios de internet y de televisión por cable. Hasta ahí todo muy bien, pero últimamente la calidad en ambos ramos ha decaído mucho y, además, hay fuerte competencia de otras empresas privadas.

Los servicios de TV cable y de internet en Bolivia figuran entre los más caros del mundo. Ahora que el país tiene un cable submarítimo soberano, se espera que mejoren y se abaraten; por ahora ese no es el caso. El servicio de Cotas está empeorando y es caro.

En mi casa pago por mes 695 bolivianos, $us100 mensuales por telefonía, TV cable e internet, una cifra mayor que la de países vecinos y EEUU, donde esos servicios son más baratos y de mejor prestación. El tema de fondo es que tal vez esto sea una derivación de los problemas que tuvo Cotas por los robos y dificultades posteriores que ha enfrentado. Como simple abonado y “accionista” de la cooperativa, uno no sabe bien qué es lo que ha pasado, pero el hecho es que la calidad del servicio decayó muchísimo.

Les cuento a los queridos lectores un par de anécdotas. En una oportunidad me quedé un día y medio sin televisión por cable -por no sé qué problema técnico- hasta que finalmente lo solucionaron. El asunto es recurrente, sucede por lo menos un par de veces al mes. Si de la TV pasamos a internet les cuento que pese a tener el servicio de fibra óptica, tanto su velocidad como su calidad dejan muchísimo que desear y también se corta el servicio cada tanto. 

Hace poco me quedé todo el día sin internet y cuando llamaba al 800-12-8000 nadie respondía; solamente se escuchaba una voz grabada que repetía: “Enseguida atenderemos su llamado”. Eso fue durante una hora, hasta que exasperado colgué. Por suerte tengo un amigo en Cotas, un hombre brillante, cruceño de la nueva generación que ha ganado varios premios internacionales en su ramo y, aunque aquí no es reconocido, sí nuestro Diario Mayor EL DEBER le hizo varias entrevistas por sus destacadas actuaciones en el exterior. Me refiero al ingeniero Rolando Jochen Barja Elías.

Gracias a él y a sus buenos oficios pude restablecer los últimos problemas que tuve, tanto por el lado de la TV por cable como por el lado de internet, pero yo me pregunto: ¿Que hace un abonado que no tiene a quién llamar? No podrá hacer nada, salvo protestar en silencio y para colmo, su cuenta igual le va a llegar como si hubiera estado usando 24 horas al día el producto, lo cual no es correcto.

Cuando por cualquier motivo se corta el servicio, debería también cortarse proporcionalmente el pago mensual que corresponde. Es decir, si yo pago $us100 por un mes, o sea $us 3,33 por día, este último monto debería ser descontado si el servicio se cortó por ese lapso. 

Que yo sepa, ni la autoridad de supervisión del ramo ni la propia Cotas se han preocupado de esto; el cliente vale poco, si no paga le cortan, pero si es a la inversa le siguen cobrando…

En honor a los fundadores de Cotas y a personas como el ingeniero Barja -que con toda seguridad hay en la cooperativa-, traten de cambiar para que Cotas no siga cayendo en picada, supere estos malos momentos y siga adelante con un mejor servicio.