Opinión

Trotar para protestar

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11 de agosto de 2017, 4:00 AM
11 de agosto de 2017, 4:00 AM

A la vuelta de mis vacaciones me enteré de que de un joven amigo salió a trotar por las calles de la ciudad, ‘semichuto’, es decir sin polera. No faltaron policías puritanos que lo detuvieron por tal atrevimiento y, el hecho se convirtió en noticia, gracias a esa descomunal y despiadada cotorra que se llama redes sociales.

De todas maneras me apropié de la idea para protestar y hacer mediáticamente las cosas que me llegan al egg. 

En primer lugar vivo en una calle que tiene dos nombres y en una casa que tiene dos números. Soy un bipolar a nivel de vivienda.

Quiero manifestar mi posición porque me parece excelente apoyar a Venezuela, pero a la población, no al autoritarismo inmaduro del señor Maduro. 
Quiero lanzar un alarido por la falta de decencia en la dirigencia del fútbol boliviano.

Decir no a quienes quieren 
meterle sierra al Tipnis en 
nombre del progreso cocalero. Quiero protestar porque han aumentado los precios de la fruta y de las verduras. De carnes no sé, porque soy semivegetariano.

En fin, tengo muchas cosas por protestar. Es por ello que para que la lista de mi rebeldía se viralice, salí a trotar sin polera al mediodía, para causar sensación o convulsión a esa hora. Lograr que me tomen preso, que aparezca la tele, la prensa en general y diga mis verdades, pero nadie me dio pelota.

Los policías en vez de detenerme, se mataron de risa, pese a que 17 de ellos me vieron pasar. Hice alboroto en un semáforo y nadie dijo nada. Fue un fracaso mi estrategia para aprovechar de mi conducta mediática en el mes de agosto y ni siquiera pude decir “viva Bolivia”

Fui un desastre.  Lo único que logré es que me mandaran reposar para hidratarme, curar las ampollas que me salieron en los pies, la espalda y hasta donde termina la espalda.

Analicé el asunto, para ver por qué no me dio resultado el plan y ya me di cuenta; me faltaba que luciera un tatuaje. Mi médico no me autoriza, mis hijos se avergüenzan y mis socios me quieren meter al manicomio.


*Ampollado y más arrugado que un acordeón, tomando manzanilla cada dos horas, escribiendo la tesis Cómo trotar, para protestar 

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