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OPINIÓN

Un camino expedito para las elecciones

30/5/2020 03:00

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José Sosa Áñez - Abogado

 Ciertos sectores de la población quieren elecciones generales a corto plazo, para dar lugar a la puesta en marcha de otro gobierno que resuelva los inmensos problemas que arrastramos, como resultado de un desgobierno que duró casi catorce años. 


Las leyes que ahora son criticadas, observadas y condenadas por la ciudadanía, fueron impuestas en forma ignominiosa y, no obstante, siguen vigentes. Pero hoy, bajo ninguna circunstancia pueden ser la base o plataforma de un proceso eleccionario. El gobierno transitorio tiene la obligación de dejar expedito el camino, para ejercitar unas elecciones limpias que le garanticen al pueblo, que el voto de cada elector tenga el mismo valor en todo el territorio patrio. Sin perjuicio de devolvernos, la calma, la paz y la tranquilidad trastocadas por elecciones pasadas oprobiosas que no deben repetirse jamás.

En el fondo, todos queremos elecciones para cimentar una democracia sólida, fuerte y estable, que esté exclusivamente al servicio de la ley y del derecho. Desde luego, como se ha dicho antes, eliminando leyes abyectas para devolverle al soberano la igualdad que nace de la ley. La ley en cuestión que impugnamos y que debe ser abrogada, fue emitida por la Asamblea Legislativa Plurinacional que, al presente, mantiene un reparto de escaños parlamentarios viciados de nulidad.

Este organismo "legislativo", tiene que cesar en sus funciones de inmediato. Lo contrario solo es una carga para el Estado y, por ende, para el pueblo que los mantiene con el pago de sus impuestos. El ordenamiento jurídico nacional vigente, casi en su totalidad, como es de suponer, emerge de este poder espurio, ilegítimo y anticonstitucional.

Porque hasta la Constitución masista vigente nació mediante un "parto" engañoso, fraudulento, a puerta cerrada, sin la participación de la oposición. En un cuartel, con muertos entre medio y bajo custodia policial. AI nuevo parlamento republicano le espera una ardua labor de "desinfección" legislativa, debiendo reformar y crear leyes que viabilicen el camino hacia un país libre de ataduras. Y es que aún seguimos postrados a ideologías foráneas que están ocasionando daño irreparable a la nación.

EI gobierno transitorio tiene el deber y la obligación de garantizar nuestro bienestar y tranquilidad, imponiendo el orden y la fuerza que emana de la ley, para sofocar a grupos sediciosos que aún siguen convulsionando el país. Son muchas las tareas que le espera al futuro Congreso de la Nación. Entre ellas está el de rescatar al Poder Judicial, considerado éste como la espina dorsal de la Organización Política del Estado. No puede seguir en funciones un órgano judicial postrado a la política y a la espera de órdenes para decidir controversias. ¿Qué base moral, jurídica, institucional o democrática puede tener un gobierno que no garantiza la independencia plena del poder judicial?

En la medida que tengamos un sistema judicial confiable y que irradie seguridad jurídica al mundo litigante, en esa medida nuestra débil democracia se verá fortalecida. Con el ánimo de perseverar la atención del lector; se han tocado muy por encima temas que pueden ser desarrollados en futuros artículos.