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Un celular y el servicio de internet para cada estudiante boliviano

José Antonio Salas M 1/10/2020 05:00

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Con la clausura del año escolar, el retraso en la educación no será de 5 o 6 meses, sino de mucho más. Así lo demuestra un estudio realizado en Cachemira, Pakistán, que en 2005 y debido a los desastres causados por el paso de un huracán, tuvieron que cerrar por tres meses las escuelas de la zona afectada. 

Cuatro años más tarde, se realizó la evaluación del impacto que provocó esta decisión y se encontró que la pérdida no fueron los tres meses que estuvieron cerradas las escuelas, sino que los estudiantes tenían un retraso de escolaridad equivalente a un año y medio. Por lo anteriormente expuesto, es preciso recuperar lo antes posible lo que se pueda de lo perdido en la educación; de lo contrario, aumentará el trabajo infantil, la delincuencia, la fecundación prematura, la desnutrición, la mortalidad infantil, la transmisión de enfermedades venéreas como VIH, los nacimientos fuera del matrimonio y la dependencia a los gobiernos por la recesión educativa en nuestro país. 

¿Cómo lo haremos? Esta pandemia está asfixiando económicamente a todos y el Gobierno no puede garantizarnos la continuidad de las clases, porque no existen los medios para llevar la tecnología a los hogares más necesitados para que los estudiantes puedan beneficiarse con la educación virtual. ¡Hay una manera! 

Podríamos destinar los 0,50 centavos que pagamos mes a mes los más de 3 millones de socios de las cooperativas de agua, luz y otros servicios en la ‘tasa de regulación’ para pagar una deuda que adquiriría el Gobierno para dotar de celulares y el servicio de internet a los estudiantes de todo el país.

Sí, ¡como lee!, cada mes todos los socios de las cooperativas de primer grado pagamos alrededor de Bs 15 millones (Omar Ribera, 2016), en una ‘tasa de regulación’ que fue creada con la Ley 356 para financiar a la Autoridad de Fiscalización y Control de Cooperativas (Afcoop) y ejecutada desde agosto de 2016 con el Decreto Supremo 2762. 

En la actual coyuntura de elecciones en nuestro país, donde los partidos políticos hacen propuestas programáticas; una vez más nos damos cuenta de que estos no aterrizan en la verdadera fórmula para llevar al país al ansiado desarrollo. Todos los países desarrollados aumentaron su productividad gracias al mejoramiento de las prácticas laborales y la disminución de la economía informal, porque invirtieron en la educación de los niños y jóvenes. 

De esa manera consiguieron mejorar su economía, logrando que su fuerza laboral produzca servicios y productos de calidad, aplicando tecnologías complejas y procesos avanzados de producción e innovación. En resumen, estos países desarrollados lograron que cada trabajador, al brindar un servicio calificado, por el efecto que representa en la producción nacional, cuente con beneficios sociales, pague sus im puestos, obtenga salarios justos y estabilidad laboral, además tenga seguro médico y genere bienestar para él y toda su familia. 

Ahora, con la pandemia del Covid-19, todos los recursos en el mundo se están yendo a los sectores de salud y reactivación económica y se está descuidando la educación de los estudiantes que será el futuro de todos. 

Pero en Bolivia, contamos con esos 15 millones de bolivianos mensuales que servirían para pagar la educación virtual que se necesita en este momento y posteriormente podría lograr la formación docente y la cualificación en todo el

proceso educativo para, en pocos años, mejorar la eficacia de la fuerza laboral e incrementar la productividad nacional. Proporcionando un celular y el servicio de internet para todos los estudiantes de Bolivia, más la potenciación del proceso educativo desde ahora y para siempre, lograríamos que las personas con primaria incompleta tengan una tasa de empleo del 37%; las con primaria completa, 47%; quienes no completen la secundaria obtendrían una tasa de empleo del 60% y aquellos que terminen la secundaria tendrían 74% según estudios realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los días pasan, el retraso educativo aumenta y las consecuencias serán catastróficas; la solución está en manos de nuestras autoridades. Solo modificando el Decreto Supremo 2762 lograremos que la “tasa de regulación” de la Afcoop (15 millones mensuales) pase a beneficiar a nuestros hijos para que Bolivia tenga un futuro mejor.