24 de marzo de 2024, 4:00 AM
24 de marzo de 2024, 4:00 AM

El censo de población y vivienda se llevó a cabo ayer con relativa normalidad en todo el territorio nacional. La gran mayoría de los bolivianos cumplió con el auto de buen gobierno, abrió sus puertas a los censistas y respondió a las preguntas siendo conscientes de la importancia de tener datos actualizados acerca de cuánto somos y de cómo vivimos en nuestros lugares de residencia.

Por supuesto, también se registraron incidentes. Las autoridades informaron que cerca de un millar de personas fueron arrestadas en el país, y más de 200 en Santa Cruz, por incumplir el auto de buen gobierno. Estas cifras representan porcentajes muy pequeños con respecto al conjunto de la población. Los incidentes más preocupantes obedecen a un halo de desconfianza, ignorancia y desinformación que se generó en torno a la realización de este censo 2024, de una manera que no se había registrado en procesos similares de esta era democrática.

La desconfianza proviene del hecho de haberse postergado sin justificación la realización del censo. Recordemos que solo la presión ciudadana, especialmente de Santa Cruz, hizo que finalmente el censo se realizara en este histórico 23 de marzo. Pero esa desconfianza al final recayó sobre el INE, porque la gente percibió una injerencia del Poder Ejecutivo en esta institución, que debe tener un carácter estrictamente técnico e independiente.

Esta combinación de desconfianza, ignorancia y desinformación explica de alguna manera el acarreo de personas a otros distritos y el rechazo de algunos ciudadanos a ser censados. En el caso de los acarreos, se sabe que autoridades de ciertos municipios rurales han instado a habitantes de las grandes ciudades a que regresen a sus lugares de origen, incluso pagando por su transporte. Se entiende que su pretensión es inflar su población para obtener mayor asignación de recursos económicos y mayor representación política. Lo que no les advierten a sus incautos conciudadanos es que este acarreo les perjudica a ellos mismos y al municipio en el que verdaderamente residen y trabajan.

También se ha reportado que algunos condominios de la zona norte de Santa Cruz negaron la entrada a los censistas, por lo que no se habrían recogido los datos de sus residentes. Esta negativa a ser censados también habría ocurrido en distritos de Potosí, Chuquisaca y Cochabamba, según informes extraoficiales. Estas actitudes quizá obedezcan a que hubo un flujo importante de desinformación a través de redes sociales que advertía a la gente de supuestos fines oscuros detrás de la recopilación de datos. Válidas o no, estas actitudes solo perjudican a los propios ciudadanos y a su región.

Pese a todo, se entiende que estas anomalías estadísticas no representan porcentajes significativos, pero esta certeza la deberá brindar el INE, una vez haya realizado un balance general del ejercicio censal. Los datos finales serán cruciales para las principales ciudades de Bolivia, sobre todo Santa Cruz, que ha experimentado un aumento ostensible en su población debido a la migración campo-ciudad.

Las autoridades nacionales y del INE han asegurado que este censo ha sido altamente técnico y confiable. Han destacado el levantamiento cartográfico georreferenciado, el cumplimiento de protocolos internacionales y el seguimiento realizado por observadores internacionales, como elementos que avalan la rigurosidad y la confiabilidad de esta gran encuesta.

La población boliviana espera que, al cabo de todo el proceso, la nueva información demográfica del país sea precisa y oportuna, de modo que todas las regiones puedan hacer una planificación bien sustentada y atender adecuadamente las necesidades de sus habitantes para los próximos diez años.



Tags