Opinión

Un cerco salvaje a la ciudad

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22 de octubre de 2017, 21:09 PM
22 de octubre de 2017, 21:09 PM

El 18 de octubre Santa Cruz de la Sierra amaneció bloqueada por los cuatro puntos cardinales. Choferes de minibuses, en forma abusiva, cerraron los ingresos hacia la capital oriental, provocando con esa medida un caos descomunal y perjuicios para el sufrido ciudadano. El conflicto viene de tiempo atrás. Como es sabido, los transportistas de las rutas interprovinciales no quieren cumplir la prohibición de ingresar a ciertos lugares, medida tomada para evitar mayores congestionamientos en materia de tránsito vehicular.

En el pasado se han producido varios intentos de bloqueos por diversos motivos políticos o sociales, pero en líneas generales nunca  prosperaron en su totalidad; algunos fueron desmantelados, otros reprimidos o suspendidos antes de su ejecución. Para comenzar, debemos una vez más rechazar la insana manía de bloquear a como dé lugar. Es una medida anticonstitucional, viola el derecho de transitar a lo largo del territorio nacional. La  permanente práctica  del bloqueo le está creando un daño incalculable al país en su conjunto. La ‘tierra de contactos’ de nuestros sanos enunciados diplomáticos no lo es tal debido a tanto bloqueo.  Esa repetitiva acción pone en riesgo la viabilidad de las rutas bioceánicas y hasta el paso por Bolivia del mismo tren transcontinental, megaproyecto del cual tanto se habla.


La conducta policial deja mucho que desear. Su función básica es mantener el orden público; obviamente, todo bloqueo genera desorden. En ese caso la institución verde olivo debe coordinar con las autoridades e intervenir en forma expedita, abrir vías arrestando a los culpables. Pero procede así solo cuando recibe órdenes de La Paz. El centralismo policial ya nos tiene hartos por los perjuicios que ocasiona. 


Una brutal acción como la de bloquear las vías de acceso a la urbe más poblada del país merece castigos y sanciones. No hay nada a la vista. Acá resalta la casi absoluta falta de autoridad de quienes imponen medidas. Con respecto a la Alcaldía Municipal, pedimos que cuando tome decisiones las haga cumplir. Son varios los  retrocesos municipales luego de repetir innumerables veces “será la última vez”. Taxímetros, fotomulta, mercados, ambulantes, alasiteros, ahora los minibuses… Está visto que en esta ciudad cada quien hace lo que quiere y cuando quiere. Estamos  indefensos y ‘refritos’…

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