Opinión

Un debate fallido

El Deber 9/5/2017 04:00

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Si lo que buscaban era publicitarse, los políticos opositores pueden darse por satisfechos, porque la declaración conjunta que suscribieron el 13 de abril fue portada principal en casi todos los diarios y comidilla entre los contertulios de los cafetines, que consideraron la noticia como “la más esperanzadora y la más alentadora que se ha tenido”, solo que la realidad –en concepto de Sigmund Freud– es enemiga de los sueños.

De lo que se olvidaron fue de ‘protocolizar’ la proclama para darle credibilidad a la propuesta de defender “la democracia y la justicia”, sobre todo para despejar dudas razonables, en vista de que los firmantes cogobernaron con los regímenes militares del pasado, bajo los cuales lo que se defendió fue “la democracia rosquera y demoentreguista”. En esa época de triste memoria es cierto que no existían perseguidos políticos, por lo menos en circulación, porque fueron sacados por la fuerza al exilio o enviados al paredón sin ninguna forma de juicio. En cambio ahora, y para citar un caso ilustrativo y cotidiano, vemos que cualquier presentador de noticias, sin escudarse en el anonimato, se toma la libertad de agredir por la TV y en la forma que quiere al ‘dictador’ Evo Morales y a todo su entorno, sin recibir ni un tímido llamado de atención y mucho menos un tirón de orejas, porque inmediatamente la oposición en bloque puede salir con otra ‘declaración conjunta’ y con la amenaza de elevar sus denuncias ante organismos internacionales.

También le reclaman al presidente que respete los resultados del referéndum del 21-F, cuando está por comprobarse que la victoria pírrica fue producto de una mentira construida en base a prueba documentada con documentos fraguados, carentes de legitimidad democrática. Con similar procedimiento cayó el presidente Gualberto Villarroel, a quien le inventaron la autoría de horrendos crímenes, y no conformes con tales cargos, los conspiradores le agregaron la vil mentira de haber instalado prostíbulos en Palacio, con lo cual se terminó de preparar la emboscada y se buscó la soga para colgarlo. Y como todo aconteció durante el mes de julio, se trató de involucrar a la Virgen del Carmen en el magnicidio, y el vulgo se lo creyó.

Hasta la fecha no se ha concretado el esperado debate debido a que el vicepresidente ha condicionado la realización del mismo a la presencia de los seis opositores para ahorrar tiempo y materia, mientras que el señor Tuto Quiroga, voz cantante del equipo adverso, exige debatir mano a mano (‘face to face’) –y con calculadora– para enseñarle al intrépido retador cuántos pares son tres botines. 

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