1 de agosto de 2022, 4:00 AM
1 de agosto de 2022, 4:00 AM

No es la primera vez que una encrucijada pone en aprietos al Gobierno que
ha determinado el reinicio de clases para este lunes. Los contagios en
esta quinta ola no paran de crecer. Según la Dirección Departamental de
Educación un 57% de los estudiantes tiene colocada la primera dosis, un
46% la segunda y solo un 6% la tercera.

Estas cifras, no menos que alarmantes, no dan buenas señales para comenzar a abrir las puertas de los colegios sin las medidas que tanto se pregonan y no se cumplen.

Hoy, después de cuatro semanas de descanso pedagógico en Santa Cruz y en casi todo el país, las clases serán presenciales.

A pesar de las campañas y las insistencias de instituciones, de los gobiernos y del sector salubrista, los protocolos contra el virus que paró al mundo, se tomaron vacaciones. El relajamiento ha sido el denominador común. Aun hoy con buena parte de la población inoculada dos y tres veces seguimos equivocando el camino.

La política sanitaria no estuvo acompañada por una realidad que requiere de normativas más acordes respecto a esta odiosa pandemia que sigue castigando sin descanso a centenares de personas día tras día.

Bolivia ya ha superado la cifra de 22.000 muertos por covid-19 desde marzo de 2020 que ingresó el virus.

El sábado, recién en el umbral de la vuelta a las aulas, el ministro de Educación recibió recomendaciones de parte del Ministerio de Salud que lo alertaba sobre la decisión de retomar clases presenciales y más bien utilizar métodos conocidos como la semipresencialdad, la asistencia virtual y a distancia de los alumnos. Allí donde los contagios siguen dando batalla a la salud, las unidades educativas deberán precautelar a sus escolares. Y por el contrario será la vuelta a clases presencial donde no haya contagios de coronavirus, casi de Perogrullo.

A esta altura no hay recomendaciones de urgencia como, por ejemplo, ante el inminente riesgo de brotes que reproduzcan las dificultades de desarrollar la actividad, como se ha experimentado, los estudiantes debieran presentar los certificados de refuerzos para asistir presencialmente a las aulas.

Cuando las decisiones se toman bajo patrones políticos y no se consulta a los especialistas para tomar medidas adecuadas, los resultados tienen una alta posibilidad de fracasar. No es difícil cumplir los 200 días de clases que indica la normativa con al menos al menos al 80% de los alumnos vacunados de todo el país.

Si en dos años no se resolvieron problemas de coordinación entre Salud y Educación, entonces la palabra fracaso será la abanderada de la actividad escolar 2022.

Hoy en Santa Cruz de la Sierra el 32% de las personas que se hacen una prueba, dan positivo. La semana anterior un 35% del espacio de terapia intensiva estaba ocupado por enfermos de covid-19.

En Cochabamba la enfermedad pegó fuerte la semana pasada. Fue la región de mayor cantidad de contagios, sin embargo, La Paz hace unas horas superó las cifras y ahora encabeza el podio. Entonces es un problema de todos y por supuesto de mejores políticas a aplicar. Teniendo vacunas, asistencia médica, normativas de protocolo, etc., seguimos tropezando con la misma piedra. Es más fácil mejorar que seguir padeciendo esta pandemia que llegó para quedarse.

Es menester insistir con los refuerzos de la vacunación y la toma de conciencia de los padres y madres de familia que exponen a sus hijos a nuevos ambientes sin estar seguros cómo volverán.

La incertidumbre no es poca y siempre es mejor prevenir que lamentar.