Opinión

Una brújula para la nueva oposición

7/11/2020 05:00

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 Shirley Franco Rodríguez

El proceso electoral del 18 de octubre en Bolivia no le ha dado una victoria al MAS, cabe recordar que, durante los últimos años, los bolivianos y bolivianas han demostrado que no toleran el abuso, el autoritarismo, y el irrespeto a las normas, prueba de ello son las lecciones del 21F, del Código Penal, y del Fraude Electoral 2019. Sin embargo, en el MAS no aprendieron ninguna lección, y horas antes de concluir la legislatura decidieron modificar arbitraria y desvergonzadamente el reglamento de la Cámara de Diputados y Senadores; en el fondo -por más que intenten relativizarlo- estas reformas cambian los mecanismos democráticos internos que rigen la Asamblea Legislativa Plurinacional, buscando menguar el sistema de pesos y contrapesos que debe funcionar en el Órgano Legislativo.

Es así que, si la actual oposición parlamentaria mantiene su opa posición dúctil y condescendiente con la conformación de directivas, y solo se detienen en la simple amenaza de no participar en la posesión de Luis Arce como presidente, estarán siendo permisivos, indulgentes y hasta cómplices, pues lamentablemente, día que pasa se instala con mayor fuerza un reglamento que los reducirá a un mero rol decorativo y ornamental en el parlamento. Si no comprenden y dimensionan el efecto político de estas modificaciones se van a arrepentir el resto del mandato constitucional, y lo que es aún peor, van a nutrir aún más la frustración y desencanto de un electorado que no halla en sus representantes "de oposición" una ruta clara, contundente y delineada, ya que no se avizora ninguna estrategia política sería que busque reponer los 2/3 al interior del parlamento.

Las movilizaciones inicialmente no tenían un apoyo popular consistente, porque se denunciaba fraude sin pruebas, se solicitaba auditoría sin demostrar las sospechas o presentar indicios, y cuando la ciudadanía movilizada encuentra en la eliminación de los 2/3 el argumento sólido y válido para sostener las movilizaciones, penosamente aquellos que hoy debieran ser los “líderes y lideresas” defensores de su representación parlamentaria están actuando de forma dispersa, apocada y contradictoria: Luis Fernando Camacho de manera pueril delega su responsabilidad, primero entrega actas de escrutinio al Comité Cívico Pro Santa Cruz, para que sea esa institución la que se encargue de hacer una revisión exhaustiva de las elecciones, segundo exige a la presidenta de transición que pida auditoria de las elecciones 2020, cuando fue él quien estaba en carrera electoral, y finalmente solicita el 3 de noviembre a la bancada de senadores salientes que revierta la eliminación de 2/3, siendo que sus diputados y senadores electos desde hace una semana cuentan con las credenciales correspondientes que los acredita como parlamentarios, y es en esa misma fecha que sus parlamentarios toman juramento y posesión de sus cargos con todas las prerrogativas y facultades, lo que deja sin efecto la anterior legislatura y por ende la bancada de senadores salientes. Estas actuaciones demuestran que el líder de CREEMOS, no cree en su bancada y no asume su responsabilidad como ex candidato a la presidencia.

Por otro lado, tenemos a Carlos Mesa a quien no se le puede criticar su actuación debido a su total inacción. El líder de Comunidad Ciudadana no es parte de la comunidad ciudadana.

Es en momentos como estos, donde se ve la talla de los liderazgos, y un verdadero líder político no se deja conducir por las bases, sino que guía a las bases aun cuando el camino fuese impopular. Entonces tenemos una ciudadanía movilizada, y un electorado de 45% desorientado, que no encuentra ninguna representación en quienes dieron su confianza.

El pueblo boliviano aprendió duramente lo que significó entregar 2/3 a una sola fuerza política, ese cheque en blanco le fue arrebatado al MAS el 18 de octubre, y lo que el MAS no logró en urnas (2/3) buscan obtenerlo modificando las reglas del juego cuando los dados ya fueron lanzados.

No podemos retroceder tanto en la democracia, la conquista del pueblo boliviano fue configurar un parlamento con más equilibrio, y la tarea vital de la reciente oposición es conservar esa pequeña victoria, mantener esa poca democracia que conseguimos en la calle y a través del voto. Los nuevos opositores deben dejar su opa posición respecto al rodillo parlamentario de mayoría absoluta. Ya se le perdió fe a sus ex candidatos a la presidencia y vicepresidencia, señores y señoras legisladores no cometan el mismo error del MAS: minimizar la importancia de los 2/3.