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Una carta y el caballo criado con maíz

Carlos Federico Valverde B 14/6/2020 03:00

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La presidenta-candidata tomó una iniciativa política: le escribió a doña Eva Copa pidiéndole que indique los elementos técnico-científicos (estudio epidemiológico) en los que se basa para lanzar la convocatoria a elecciones aprobada por la mayoría masista en el Congreso para el 6 de septiembre, a sugerencia del TSE, al que poco o nada parece importarle la salud de la gente, porque ellos son un órgano operativo y técnico.

La presidenta basa su solicitud en “proyecciones epidemiológicas para Bolivia, que muestran que julio y agosto serán los meses de mayor cantidad de contagios”; hay otras consideraciones que terminan con una interesante pregunta: “¿Lo comprende?”.

La carta, que pasa de lo formal a lo coloquial, trata de dejar claro - si usted me permite, dice- , que la reflexión y preocupación presidencial tiene que ver con la salud y la vida y no con un intento de prorrogarse en el cargo y arremete políticamente contra Evo Morales, por su consabida angurria prorroguista (eso de angurria es mío).

La carta termina pidiéndole a la señora Copa que asuma las consecuencias si acaso pretende seguir en su carrera electoralista y fin. No dice nada más; es decir, si a Eva Copa no le da la gana de mostrar un papel, simplemente se le va dar gusto y firmará la Ley y Evo/Eva tendrán elecciones con la pandemia en su máximo esplendor. Y ahí está el problema, porque la presidenta, si ya escribió una carta, no debió hacerla tan timorata e inútil; más bien esa misiva debía llevar la advertencia de acudir al TCP, para que sea éste el que, en base a la revisión de argumentos técnico-científicos, que aportaría el Gobierno para vetar la convocatoria y demandar inconstitucionalidad por razones de salud y emergencia nacional, determine si el Gobierno tiene razón en oponerse a la realización (debió avisar veto e inconstitucionalidad) de los comicios nacionales; pero parece que en el gobierno están tan asustados que no atina a otra cosa que no sea “dar la impresión” de que “quieren hacer las cosas bien”, pero sin estorbar al MAS. Eso no sirve de nada.

En el gobierno tienen “síndrome de respiradores”; es decir, se quedan sin aire y oxígeno cada vez que Eva Copa, Evo Morales o cualquier otro deciden tomar acciones políticas y ya no atinan a nada, así se dejan arrinconar cuando, por ejemplo, la Asamblea bloquea sistemáticamente los créditos externos para acceder a créditos que sirvan para el combate a la pandemia; o a la devolución de los dineros ilegalmente retenidos a los gobiernos autónomos subnacionales (12,5% del IDH) y lo único que hacen es quejarse como si las quejas generaran fondos frescos para combatir lo que falta de la pandemia. Tal vez quieran dejar sentado que si no se hace es porque el MAS no quiso. Lavarse las manos no es original, así, de esa manera, Pilatos crucificó a Cristo, ¿a quién crucificará el Gobierno?.

Yo sostengo que estamos ante un Gobierno que se acomplejó y que decidió no asumir iniciativas que permitan la realización de “tareas de gobierno” que pudiera haber tomado, como por ejemplo, devolver los fondos de IDH (salvo que no lo quieran hacer, por alguna otra razón) por Decreto Supremo (contenido en la Emergencia Nacional). La Ley Safco se encargará de ver si los fondos fueron bien invertidos. Paralelo a ello, debiera acudir al TCP para explicar las causas de su acción, solicitando sin dilaciones su manifestación inmediata, por asuntos de necesidad nacional; siempre respaldándose en la emergencia.
Reitero, si la emergencia fue capaz de restringir los derechos fundamentales a reunión, locomoción y otros, resulta incoherente que no pueda disponer la devolución de los dineros de las regiones y lo haga fundado en el decreto que declaró la emergencia o asumir créditos externos, con cargo a explicaciones en ley Safco (salvo que desconfíen entre ellos acerca de la transparencia de su uso).

La asamblea bloquea al Gobierno. Ese es el hecho demostrable y el gobierno no atina a nada. Pues si esto es una pulseta que está siendo ganada en lo formal por la anarquía congresal y las actitudes violentas y foquistas del masismo en calles y caminos de las ciudades y pueblos, el Gobierno debiera bloquearlos a ellos en el Tribunal Constitucional. Impedir la ley de convocatoria a elecciones en septiembre y proponer otra fecha (octubre, por ejemplo), pero eso es con iniciativa, con coraje y eso sólo depende de ellos; en esto debieran involucrar al TSE y exigirle de las razones técnico-científicas de realización de elecciones el 6 de septiembre, de donde tienen certeza de que para entonces habrá “bajado” la fuerza del virus y si creen que “tomando previsiones técnicas” se logrará evitar el daño posterior (no olvidemos que los contagios suben cuando estamos aún en cuarentena rígida; eso es también constatable).

Todo se puede hacer y argumentar, pero, en menos de dos meses la candidatura oficialista se desinfló (lo correcto es que, si no pueden con eso, lo avisen y renuncien a tal situación; es decir, bajen a Jeaninne Añez de la carrera ya que no esa condición no es obligatoria). 

Los Juntos han cedido tanto la iniciativa que ya no atinan a nada; el equipo de apoyo está acomplejado, se me antoja que se asustan de todo…
Como dice Pancho: están peor que el caballo criado con maíz, es decir, se asustan de sus propios pedos.