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El Gobierno decidió suspender las restricciones a las actividades deportivas, culturales y sociales que estaban vigentes en el país como medida de prevención para evitar el contagio del Covid-19 a partir del 1 de diciembre y hasta el 15 de enero en todo el país, mediante un ambiguo decreto supremo que lleva por número el 4404.. 

La sorpresiva medida llega en momentos en que si bien los casos positivos de Covid-19 oficialmente se mantienen en niveles relativamente bajos, el peligro no ha pasado y la amenaza del rebrote ha sido advertida por las propias autoridades de salud departamentales.

El decreto no es específico, pero según la explicación del ministro de Salud, Édgar Pozo, el retorno de las actividades culturales, deportivas, religiosas y políticas se hará de una manera coordinada entre el Estado central con las regiones y los municipios 

El ministro reconoció que el peligro del contagio aún no ha pasado, pero dijo que también es deber de las autoridades nacionales dar señales al país para que tenga seguridad, tranquilidad y se pueda recuperar las actividades que mueven la economía nacional.

La autoridad insistió bastante en que la apertura de las diferentes actividades se impulsará de manera consensuada con los sectores y bajo la aplicación de protocolos de bioseguridad que el Gobierno estaría elaborando. 

La primera reacción a la nueva medida surgió en La Paz, con la expresión preocupada del gobernador de ese departamento, Félix Patzi, para quien la suspensión de todas las restricciones asusta porque no es sencillo abrir las actividades ‘si no hay responsabilidad y coordinación’ entre autoridades.

Patzi planea una reunión con el Gobierno para establecer medidas de control en entradas folclóricas, discotecas y otras actividades nocturnas.

Si bien el argumento para levantar las restricciones de circulación y apertura de comercios y actividades culturales, deportivas, religiosas, políticas y de otro orden, es comprensible porque se refiere a la reactivación de la economía nacional, la medida es polémica, por las consecuencias que podría traer en un probable rebrote masivo de la enfermedad.

Si con las medidas de prohibición actuales se ha visto que gran parte de la población prefiere no utilizar barbijo, es previsible que bajo las nuevas condiciones anunciadas en el decreto 4404 los descuidos serán aún mayores en los lugares de mayor concentración de personas.

Hay que preguntarse bajo qué criterios epidemiológicos se tomó la decisión, si se consultó con los servicios departamentales de salud y los organismos internacionales de salud, porque según lo anunciado, Bolivia pasará a ser el primer país del mundo que permitirá, por ejemplo, asistencia de aficionados a estadios llenos, donde por mucho que se exija barbijos se producirá una alta concentración de personas en espacios reducidos, como ocurre no sólo en las graderías, sino también en los ingresos y salidas de los escenarios deportivos.

Es necesario reactivar la economía, es verdad, nadie podría estar en contra de esa convicción de país, pero no se lo debe hacer a costa de poner en riesgo la salud de la población, porque si producto de la apertura sin control llega un rebrote de la pandemia, el costo para el país será mayor aun que el beneficio de la suspensión indiscriminada de las restricciones.

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