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Recuerdos del presente

Una herencia dañina

Humberto Vacaflor Ganam 7/9/2020 06:56

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Las Bartolinas han pedido al cocalero Evo Morales que no se meta en la campaña electoral; el dirigente campesino de Oruro Johnny Rocha (del MAS) pide que Morales sea expulsado del partido; el presidente de Diputados, Sergio Choque, dice que el cocalero tendría que defenderse solo ante la justicia. Pero además el anterior número 2 del MAS, Santos Ramírez, dice que “el pedófilo no tendría que volver al Parlamento”.

El cocalero dice que desconfía de David Choquehuanca, actual candidato de su partido a la vicepresidencia.  Y también dice que Eva Copa, presidente del senado, es “egoísta y vendida”.

En suma, se trata de un partido en acelerado proceso de disolución, pero hay algunos de sus miembros que han decidido pensar en el futuro, con la esperanza de salvar algo. La propia Adriana Salvatierra ha admitido que el MAS cometió muchos errores.

Un partido que busca su futuro, pero un futuro, preferiblemente, no ligado al narcotráfico. Esa es la angustia de quienes quisieran que el MAS siga siendo un actor en la política boliviana.

Por lo tanto, quieren cortar la ligazón que tiene el MAS con el narcotráfico. Y quieren hacerlo incluso si ese corte pasara por el cuello del cocalero Morales.

Choquehuanca representa a los indígenas “no cocaleros”. Eso lo ha ido acentuando incluso Felipe Quispe, cuando decía que sus seguidores no eran cocaleros.

No es que el ser cocalero sea sinónimo de delincuencia. Es que, desde Chapare, donde 96% de la coca va a la droga, ser cocalero es ser narcotraficante.

Los expertos que han consultado los herederos del MAS dicen que el factor negativo del partido, en este momento, es su ligazón con el narcotráfico. Algo que hasta hace poco no era problema, pero ahora, cuando los bolivianos han decidido repudiar esa actividad, saben que no tienen futuro si no rompen ese vínculo.

De esa manera, los dirigentes del Chapare van quedando aislados. Choquehuanca, un indígena aimara no cocalero, está marcando el futuro.

Y entonces llega Santos Ramírez, quien dice que el cocalero Morales traicionó al partido y al país y propone un nuevo instrumento político. Eva Copa, descalificada por Morales, es la abanderada de esta causa masista, que consiste en liberar a ese partido de su pesada mancha.

El cocalero Morales sabe todo esto. Sabe que su candidato va a perder, y que ahora se sabrá, con números precisos, lo que vale el MAS sin fraudes. Era un liderazgo fraudulento.

Quizá por eso se propone patear el tablero. Quisiera que estalle una guerra, que no haya elecciones. Pero parece que es muy tarde.

Siglo21boliva.com