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Una líder para el mundo libre

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Alemania le ha ofrecido a la humanidad numerosas personalidades para el desarrollo de la misma; desde Bach, Beethoven y el matrimonio Schumann, hasta Nietzsche, Habermas o Hanna Arendt, por nombrar algunas. Muchos dirán que también fue cuna de uno de los personajes más perversos de la historia. Es verdad. No obstante, a diferencia de otros contextos, este país europeo ha trabajado de manera sistemática y continua para mejorar su historia, sin olvidar el pasado, pero aprendiendo de él.

Para hacerlo, tomaron la democracia como su principal estandarte, la austeridad y la responsabilidad como dos de sus valores fundamentales, y la defensa de las libertades como misión permanente. Una representante de este proceso es Angela Merkel, la canciller alemana, que dejará pronto el cargo que ocupó por 16 años.

Algunos han querido comparar este tiempo de permanencia en el gobierno con la ambición de otros líderes por perpetuarse en el poder. Sin embargo, cabe aclarar que Merkel se mantuvo como canciller, porque la Constitución alemana así lo permite. También, que decidió voluntariamente concluir su mandato, con esta última gestión. Asimismo, que, a diferencia de tantos otros gobernantes, “el poder parece no haberla cambiado”, como indicó la periodista Beatriz Juez en un programa de France 24. Finalmente, para evitar cualquier comparación impropia, es preciso resaltar la atribución que le hizo la revista Times, al nombrarla personalidad del año en 2015: la “canciller del mundo libre”.

¿Por qué analistas y medios coinciden en destacar el trabajo de Angela Merkel y el legado que deja con su mandato?

Entre las tantas razones para destacar la gestión de la canciller alemana, se destacan tres: (1) su capacidad para consensuar con la diferencia; (2) su determinación para recibir a un millón de refugiados, principalmente de Siria; (3) su calidad humana, que definió su liderazgo.

Curiosamente -o no- fue un compatriota de Merkel quien sugirió impetuosamente la importancia del consenso para el desarrollo del ámbito público, en un contexto democrático. En más de una obra, Jürgen Habermas indicó que la discusión sobre los asuntos de interés público debiera ser conducente a acuerdos de beneficio colectivo, respetando la diferencia.

La representante de la Unión Demócrata Cristiana (CDU en alemán) logró reiteradamente consensuar con sus opositores y establecer coaliciones para garantizar la gobernabilidad de Alemania y la inclusión de las distintas demandas.

No obstante, como indicó la citada periodista Beatriz Juez, la única “línea roja” que Merkel no cruzaría está vinculada con la extrema derecha. Pues este sector dista considerablemente de los valores de la democracia alemana, como la inclusión de la diferencia, que su canciller ha pretendido defender con entereza.

Al respecto, cabe destacar su política para recibir refugiados, principalmente procedentes de una Siria desahuciada. Cuando anunció esta decisión, recibió múltiples críticas. Sin embargo, su firmeza y compromiso con esta importante causa humanitaria lograron que un millón de refugiados fueran acogidos en Alemania.

La “selfie” del jóven sirio con Merkel, que circuló masivamente, fue un símbolo de esta política. Pero lejos de las figuras populistas, que construyen su liderazgo en torno a sus personalidades, la canciller alemana se ha mostrado modesta, sin estridencias y, algo poco común entre los gobernantes, humilde.

Aquella virtud fue visibilizada en marzo de este año, a propósito de una medida vinculada con la pandemia. Inicialmente, se había anunciado un confinamiento para los días de Pascua. No obstante, al ver que esta decisión perjudicaría considerablemente al colectivo, Merkel se retractó al día siguiente. Se disculpó y admitió que el error había sido suyo.

Esta admirable actitud se suma a otra de sus fortalezas: su formación científica. No sólo por las habilidades obtenidas en su doctorado en física, sino por la competencia académica para informarse -debidamente- antes de tomar decisiones.

Por todo lo mencionado, Ángela Merkel no solo será recordada por su destacada gestión como canciller en Alemania, sino por haber sido una líder para el mundo libre.

Guadalupe Peres-Cajías / Alias Agata - investigadora Social

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