Opinión

Una nueva Expocruz

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22 de septiembre de 2017, 4:00 AM
22 de septiembre de 2017, 4:00 AM

Cada vez que se pregunta a la gente en las encuestas cuál es el hito del año en Santa Cruz, una mayoría responde sin dubitar que es la Expocruz. La atractiva muestra está tan arraigada en la población que acude a visitarla masivamente desde hace décadas y que se prepara con anticipación para presenciar las novedades de cada versión. Como las anteriores, la 42.ª Feria Internacional de Santa Cruz, que será inaugurada esta noche, es un termómetro de la economía boliviana y del estado de la innovación empresarial y del emprendedurismo. Algunas de ellas se realizaron en momentos de profundas crisis, que han servido ante todo para poner a prueba la resistencia del sector productivo a los malos momentos y para confirmar la resiliencia empresarial. 

La feria que comienza hoy no se realiza en medio del mejor momento económico de Bolivia, pero tampoco en el peor. Hasta 2015 hubo un gran ‘década de bonanza’, que se manifestó nítidamente en los millonarios negocios que movió la feria. Desde hace dos o tres años se habla bastante de la desaceleración de la economía, lo que no ha impedido que centenares de inversionistas y empresarios lleguen del exterior para activar transacciones y para comprobar las oportunidades que se generan en la muestra.  

La de este año vuelve a demostrar con algunas cifras, antes de su estreno, que no tiene la mínima intención de quedarse quieta. Por ejemplo, aumentaron a 24 los países que están en la muestra y son más de 2.200 los expositores. También hubo nuevas inversiones en instalaciones pecuarias y se hicieron remodelaciones en general para atender mejor a los expositores y a los visitantes, estimándose que estos últimos llegarán a ser 500.000. Hay mayores facilidades ahora en la venta de las entradas y en el ingreso al predio, así como en otros servicios. Los artistas nacionales tienen en la Expocruz 2017 un gran escenario para mostrar su talento. Hay también grandes facilidades para estimular las visitas de los estudiantes de menores recursos. 

Un reto de la Fexpo es la creciente digitalización de las actividades de la gente y seguro responderá a esa realidad, ya que mostró siempre su adaptabilidad a los nuevos tiempos. La proyección de la feria debería seguir considerando la ampliación de sus instalaciones y de sus parqueos. La muestra siempre será perfectible en el tiempo, pero resulta indiscutible que ya es la mayor vitrina de Bolivia y que se ganó hace rato un prestigio internacional con mucho trabajo, empuje, constancia y profesionalismo de sus organizadores. 

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