26 de marzo de 2022, 4:00 AM
26 de marzo de 2022, 4:00 AM

El gobernador de Potosí, Jhonny Mamani, pasará a ser la autoridad de estos años más protegida e inmune del país. Las evidencias de irregularidades en la compra de 41 ambulancias son tantas, que con solo una de ellas hubiera sido suficiente para que dejara el cargo y fuera procesado si en Bolivia existiese una justicia imparcial e independiente.

Pero no es el caso: Mamani tiene un impresionante caparazón de protección que comienza con su partido, el Movimiento Al Socialismo, y parece continuar con el Ministerio Público, que tiene sus oficinas en Sucre, a pocos kilómetros de la Villa Imperial.

Parafraseando la emblemática frase colonial de “vale un Potosí” que se utilizaba para describir una gran riqueza, se podría también ensayar sarcásticamente que la protección sobre el gobernador Mamani “vale un Potosí”.

El gobernador está acusado de ocho delitos de corrupción, que incluyen falsedad ideológica y material por la compra irregular de 41 ambulancias a la empresa Estefals Logistics creada para esa compra, con un capital de operaciones de apenas Bs 100.000, que se presentó con un NIT prestado, que entregó las cotizaciones más caras que las empresas legalmente establecidas para la importación de vehículos y aún así fue elegida, que hizo firmar en la Gobernación un acta de recepción de los motorizados el 31 de diciembre sin que hubiera llegado ni una sola de las vagonetas, en fin, esos y otros procedimientos viciados de múltiples irregularidades.

Aparte, la Gobernación de Potosí hizo otra compra directa y sin licitación de cinco camionetas para la Policía, que no tienen condiciones para Bolivia porque utilizan una tecnología que demanda combustible de un octanaje que no se fabrica en el país, lo mismo que en el caso de las ambulancias, compradas en los Emiratos Árabes Unidos, y fabricadas para las condiciones de ese país.

Pero ahí esta el gobernador Mamani, feliz y bien apoltronado en su trono de la Villa Imperial, gozando de la protección de Evo Morales que fue quien lo eligió como candidato pese a que los sectores campesinos de ese departamento no lo querían y preferían a otro dirigente.

Desde el 22 de febrero que una comisión de fiscales secuestró documentos de la Gobernación de Potosí, el Ministerio Público no volvió a tocar esos papeles, según consta en el cuaderno de investigaciones al que tuvo acceso la diputada Lissa Claros, de Comunidad Ciudadana.

La Fiscalía, que al comienzo no vio delito alguno en las actuaciones de Mamani y que no le quedó más alternativa que actuar ante la presión y las evidencias que hacían públicas los medios de comunicación, no ha solicitado medidas cautelares contra Mamani, ni pidió una alerta migratoria para el gobernador o los implicados en la millonaria corrupción.

Las 41 ambulancias del escándalo se embarcaron de los Emiratos Árabes con rumbo a Bolivia el 23 de noviembre de 2021, es decir tres días antes de que el gobernador Mamani y la empresa Estefals Ligistics firmaran el contrato de adquisición por Bs 20,5 millones. Si eso no es una irregularidad y un delito, entonces hay que beatificar a Jhonny Mamani y hacerle actos de desagravio y quizá hasta declararlo patrimonio nacional, como está de moda hacer ahora, a propósito de un proyecto de Ley para declarar a la dinamita como un “patrimonio cultural e inmaterial”.

Mamani se pasea impunemente incluso haciendo visitas a la Casa Grande del Pueblo en La Paz, y todo indica que nadie hará nada contra él y que pasará a encabezar la lista de los acusados de corrupción más protegidos del país por fuerzas políticas muy poderosas que mandan en el país.

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