Opinión

Una vez más: por una mejor ciudad

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6 de enero de 2019, 4:00 AM
6 de enero de 2019, 4:00 AM

En esta primera semana de 2019, Santa Cruz de la Sierra está intentando –poco a poco– recobrar su normalidad, luego del frenesí provocado por las festividades navideñas y del nuevo año. Llegó un momento crítico en el que la ciudad se vio prácticamente ocupada por una masiva invasión de comerciantes ambulantes, como también por un inusitado auge de mendicidad callejera. A todo esto, la basura acumulada alcanzó niveles exorbitantes. Se ha llegado a recoger diariamente más de 4.600 toneladas de desechos, un verdadero récord en la materia.

Y agreguemos el daño causado por la propia gente, por muchos de aquellos que proclaman ‘amar’ a la capital oriental, pero que la deterioran de múltiples maneras. Los espacios públicos son ensuciados o dañados, los vehículos se estacionan encima de jardineras y veredas sin ningún escrúpulo, personas de todos los niveles sociales tiran basura desaprensivamente desde sus propios vehículos a la calle, sin importarles un bledo ni la ciudad ni nada. Esta es la triste realidad que vemos día tras día. Si agregamos el caos de un tráfico anárquico derivado de falta de controles y sanciones, absoluta ignorancia de las cebras peatonales, irrespeto total de normas elementales de conducción vehicular, creciente delincuencia urbana, prácticamente nula presencia policial, más otros males archiconocidos que se arrastran de tiempo atrás, llegamos a la conclusión irrefutable de que hay mucho por hacer si pretendemos tener una ciudad mejor.

Urge poner orden y este debe ser el orden que los habitantes de la ciudad vienen reclamando de mucho tiempo atrás. Las encuestas han señalado que más del 90% de la población cruceña está de acuerdo con el ordenamiento de los mercados y el traslado de los ambulantes hacia lugares más aptos. Se han hecho las tareas, pero a medias. Como esas mareas oceánicas recurrentes que se van por un tiempo y vuelven con más fuerza, acá tenemos el patético ‘corsi ricorsi’ de ambulantes y mercados que van y vienen, siempre generando desorden y suciedad. Ya no es posible seguir así.

Debe existir –lo hemos repetido varias veces– una perfecta coordinación entre autoridades centrales, de la Gobernación y municipales, en función de un bien común: tener una urbe amigable, menos sucia, con orden y seguridad. Es tarea difícil, pero no imposible si la voluntad es firme. Hay que ir a las cosas, como decía Ortega y Gasset. Y pronto, la ciudad está ya en su límite de resistencia. Debemos con urgencia trabajar todos juntos por una ciudad mejor.

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