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¡Unidad originaria o humanitaria?

Luis F Camacho Rivera 23/11/2020 05:00

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En su primer discurso, el presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional ponderó e invocó a las virtudes éticas, filosóficas y políticas de las naciones originarias para encarar una nueva etapa en el proceso de cambio y superar las crisis sanitaria, económica, social y política. Buen discurso, conciliador, pero se olvidó, porque estoy seguro que no desconoce, que su mandato es gobernar a toda la población del Estado y que todos los bolivianos ya somos de cultura mestiza, pues unos más que otros somos por lo menos bilingües; en consecuencia, tenemos virtudes y defectos de ambas vertientes culturales, por lo tanto, es indispensable invocar e instrumentalizar las virtudes de todos, para enfrentar las crisis en unidad. Única forma de enfrentarlas con alguna posibilidad de éxito.

Con la mejor disposición y respeto, sugiero que, como la máxima autoridad del primer poder del Estado, impulse o promueva la restitución de la antigua norma participativa de aprobar todas las disposiciones legislativas con un mínimo de dos terceras partes de la Asamblea. Esto en atención a la más importante y reconocida virtud política organizacional de las culturas originarias: la toma de decisiones en consenso. Aún hoy en las comunidades campesinas aimaras se discute hasta alcanzar un acuerdo total, sin disenso alguno (yo lo he visto, no me han contado). No es posible aceptar un retroceso. Si antes fueron los dos tercios, optar ahora por la mitad más uno es evidente involución. La mitad más uno deja descontenta a la mitad menos uno. No es inteligente. No sirve.

La inteligencia o la capacidad de resolver problemas, hizo posible la supervivencia de la especie, hoy hará posible superar las crisis. Todos los legisladores, originarios o no, oficialistas y opositores, tienen como único mandato encontrar las mejores soluciones a cada problema. Dichas soluciones pueden nacer de uno u otro “bando”. Si hay buena voluntad y verdadero amor a la Patria, tiene que ser posible discutir todo “por tiempo y materia” y decidir todo por consenso. Hasta los 2/3 es síntoma de pereza.

Otra virtud política organizacional de las culturas originarias, de similar importancia, es la alternancia en el ejercicio de los cargos públicos. La reelección indefinida es anatema. ¿Puede un Mallku eternizarse en el ejercicio de un cargo? ¡Imposible!

Es indispensable seguir las orientaciones del vicepresidente y reconstruir la Patria apelando a las virtudes de “occidentales” y “originarios”.