Opinión

Uno le busca, pero, parece que no se puede

Carlos Federico Valverde B 26/7/2020 03:00

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Siempre supimos que la democracia, para ser tal, tiene que tener diálogo, debate, negociaciones, acuerdos, desacuerdos y disensos como expresión; es la suma de los disensos la que estabiliza y da sentido a la democracia, jamás la idea del consenso permanente, eso es sometimiento. El respeto a la opinión y postura ajena son los que hacen que ganar, vencer o derrotar sobre la base de la razón, justifican la razón de ser de los políticos o de los que encuentran en la democracia la manera de convivir de la mejor manera, a pesar de las diferencias tan lógicas y normales en la sociedad humana.

El respeto a la ley es fundamental para que la democracia funcione; es el pacto social, todos se someten a ella; a la que se aprobó antes de que ocurra un hecho (se la entiende como regla previa, de la que nadie puede objetar desconocimiento) o la que se dicta y no tiene objeción. Si en el momento de aprobarse, o luego, alguien que siente que afecta sus derechos y no está de acuerdo recurre a los Tribunales para que determinen si la oposición a la misma tiene fundamento.

Para que esto funcione, los Tribunales deben estar compuestos por gente proba que responda al cumplimiento de la ley y no del partido de turno.

Y pudiera seguir, pero el lector debe estar preguntándose a dónde va esta reflexión tan llena de obviedades y, ahí voy:

Si el MAS no hubiera trampeado al 21-F, introduciendo en 2017 un recurso para declarar la inconstitucionalidad de algunos artículos de la CPE (y de la Ley Electoral) en busca de una nueva elección de Evo Morales, argumentando que no se puede coartar el derecho humano de un ciudadano presidente a postularse indefinidamente. pese a que está escrito en esa misma Constitución, que su límite es una reelección continua (sólo 2 de la misma persona), seguramente el país no tendría, desde el año citado, esta sensación de que ya nada es seguro en materia de leyes y democracia.

Si en 2019 el huido expresidente no hubiera cometido fraude, seguramente estuviéramos en mejores condiciones políticas y sociales y no con un gobierno provisional que apenas puede con la Pandemia Covid, pero lo hizo y ahora el mismo huido puso a un candidato de emergencia que difundió encuestas propias, situación prohibida en la Ley Electoral y, como se lo “pilló” en falta, otra vez los fraudulentos recurrieron al TCP para declarar inconstitucional otro artículo de la Ley Electoral al que, en el pasado reciente, ellos acudieron para borrar más de 200 candidatos opositores en el Beni. Como consecuencia de ello, los partidos contrarios exigen el cumplimiento de la ley, la misma que amenaza con ‘borrar’ al candidato y al partido que lo postula para las venideras elecciones de octubre.

Si los bolivianos no hubiéramos vivido bajo tanta presión y ofuscamiento estos últimos 15 años, seguramente los políticos hubieran encontrado una salida a la estupidez de Arce y tal vez acordado dejar sin efecto la convocatoria a elecciones, llamar a una nueva elección, borrar lo anterior y con eso se habilitaba al MAS, sin el candidato en el entendido de que lo correcto haya sido que participe en las elecciones. Conviene recordar el caso de la renuncia de Siles y la habilitación de Jaime Paz Zamora a la candidatura; ahí hubo acuerdo político favorable que salvó el proceso y la continuidad de la democracia.

Soy un convencido de que en política los partidos encuentran la manera de seguir activos; el MAS tiene una militancia muy ‘identificada’ que lo va a seguir donde esté y con el nombre que esté. Recordemos que el MNR fue proscrito y hasta usado por los militares tras del golpe de noviembre del 64 y el Dr. Paz volvió a ser presidente y después de él Sánchez de Lozada en dos oportunidades más. Creer que se va a derrotar al partido de Morales por proscribirlo tendría que ser un error (reparen en el condicional) cuando lo correcto es derrotarlo en elecciones libres; un partido como ese, con un liderazgo perdedor y en declive seguramente tendrá problemas para mantenerse en actividad, dependiendo, lógicamente, de qué tan bien o mal lo haga el gobierno de transición de los 5 años posteriores a este paso ocasional de la señora Añez.

No tengo dudas de que el gobierno que llegue al poder será de transición; probablemente se necesitará más de 5 años para destrancar la maquinaria de los 14 años del evismo en el poder; la estructura del Estado ha sufrido mucho; la institucionalidad y el gobierno nunca o muy pocas veces caminaron de la mano y eso se paga en organización de Estado; tendremos que comenzar a pagar tras de la posesión y gestión del nuevo presidente.

Sigo: Soy un convencido de que el MAS (que no me agrada para nada) es parte de la realidad política y social de este país; tiene organización territorial, militancia y adhesión (eso en lo formal) y en lo no formal, que también funciona en este país, mucho dinero, del malhabido (saqueo de las cajas del país, narcotráfico, extorsiones, corrupción) y de la cooperación de organizaciones y países afines; eso le alcanza para hacer ver que, de ser necesario, no será la falta de “nombre” lo que los ataje; ellos pueden comprar o alquilar una sigla en vigencia y de ahí postular a otro que no sea Arce, que no tiene “fijación” de liderazgo; la consigna, la resistencia y la difusión hacen el resto, de manera que , en condiciones normales tendría que evitarse sacarlo de la cancha electoral.

Mal que les pese a los políticos opositores y enemigos del MAS, el miedo (su miedo) se huele y en el MAS van tras de ellos para atacarlos y pegarles donde entiendan deben pegarles y por eso es que salen los “masicocaleros” (Loza desde Chapare), las Bartolinas, los Túpac Katari y Morales por su parte desde Buenos Aires, dan plazo y amenazan con convulsionar el país si las elecciones no se hacen en septiembre, protesta que demuestra que entienden que tras de la postergación de las elecciones, no les queda otra que volver a la ola de violencia simbólica y fáctica (declaraciones, consignas, bloqueos, toma de instalaciones, expulsión de instituciones del Estado, etc.) para mantener la expectativa de su militancia a la que ya no saben cómo contener o mantener a su lado; sólo la polarización, sólo la amenaza, en este caso al eslabón más débil, es decir al Órgano Electoral (lo responsabilizan de una posibilidad de derramamiento de sangre) los puede mantener cohesionados y tras de eso van, hecho que me permite retomar el condicional del paréntesis anterior y  señalar que los políticos y el propio TSE debieran tener en cuenta y entender que el tamaño de la amenaza a un Órgano (poder) del Estado, encargado de administrar y dirigir las elecciones es una amenaza al sistema democrático del país y aquí es donde uno comienza pensar si la racionalidad democrática y la amplitud debe ser aplicada en el caso de los violentos que a punta de anarquía buscan participar en una elección democrática , sabiendo que no les interesa la democracia sino para tener la posibilidad de acceder el poder (eso ya está probado).

Lo ideal fuera ver la derrota en las urnas; ese resultado seguramente sería un premio para ellos, que la democracia los contenga más allá de los límites; no obstante ello y los antecedentes expuestos (amenazas y avisos de convulsión) demuestran que si la derrota es en el campo judicial, seguramente se lo tendrán bien ganado, porque reconozcamos que se lo están buscando.

Dejá que venga el diablo y defina lo que tenga que pasar - me dijo una persona con la que suelo conversar  - y por ahí tiene razón… porque como dice la calle, todo tiene que tener un límite.