18 de julio de 2023, 4:00 AM
18 de julio de 2023, 4:00 AM

Da la sensación que la característica de la justicia boliviana tiene la vejiga grande y que puede aguantar más de seis días sin evacuar. También, y por supuesto, el intestino tiene que hacer funciones naturales y parece que el caos de la justicia boliviana no necesita evacuar nada en seis días, claro que este elemento a ser desahuciado ya está en la consciencia y en la mente de los encargados de administrar justicia; de hecho da la sensación que ¡la falta de evacuación ha llegado a la materia gris!!

Un juez, tímidamente, manifiesta que la señora Amparo Carvajal, ha sido amedrentada, acosada y ahora incluso privada de lo más básico, un cuarto de baño.

Los secuaces de una especie de paralela Asociación de Defensa de los Derecho Humanos de Bolivia, se jactan de que ellos son los directos responsables de hacerse cargo de la defensa de los DDHH. Imaginemos si alguno de esos truhanes se pusiera a defender nuestros derechos, seguro que lo harían de una manera tan brutal que sería mejor no tenerlos de defensores.

¿Cómo puede, el autonombrado presidente, decir que la señora Carvajal se está infringiendo daño por gusto y placer? ¿Cómo los encargados de la justicia pueden mantenerse distantes ante un hecho, en sus narices, injusto y criminal?

La secuencia de los acontecimientos es bastante clara, se determina que ella es la presidenta y que la sede de la Asociación es, por supuesto, de su jurisdicción. Sin embargo, la Policía, supuestamente defensora de los derechos de los ciudadanos, aplaude con alevosía la violación de los derechos básicos de una persona que además de ser española-boliviana es una ciudadana de reconocida trayectoria en el país. Gracias a su actuar muchas personas lograron que sus familiares supieran dónde estaban sus seres queridos y salvó la vida de otros tantos de las garras de las dictaduras. Entonces esa mujer era odiada porque se metía en cosas que no correspondían a una exreligiosa, a una extranjera, a una ¡mujer!

Carvajal no es un referente tibio, es el epítome de una luchadora por los derechos humanos sin sigla ni color político. Pasó noches a las puertas de las cárceles, demandando constatar si los presos y presas recibían el trato humano que sus derechos constitucionales garantizaban.

Ahora, da la sensación, y es peor, se constata, que esta pulga puede ser una leona, una que defiende a cada boliviana y boliviano sin importar ni sigla ni partido ni condición social.

Para qué mencionar siquiera los artículos correspondientes en la CPE. Lamentable la misma se ha convertido en el ja, ja, ja de todas las instituciones similares en todo el planeta. Solo la violación de la Constitución ya merece un llamado serio a los agentes del orden. La Policía junto con el Ministerio de Gobierno y con todo el cártel de los campeones del bullying en el país.

Amparo Carvajal es una Gandhi nacional, es una Mandela andina y como tal debemos presentarla para que le den el premio más alto que la humanidad reconoce, ¡el Premio Nobel de La Paz! Ahora es en serio. Instituciones varias a unirse en la nominación de Amparo para un Premio de reconocido estatus.

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