Opinión

¿ Victoria de papel ?

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18 de abril de 2017, 4:00 AM
18 de abril de 2017, 4:00 AM

Cuando se trata de identificar a los responsables de nuestro enclaustramiento se suele pasar la factura al Partido Liberal, encabezado por los generales Pando y Montes, porque fueron quienes convalidaron la entrega de nuestra soberanía con el Tratado de 1904.Se entusiasmaron tanto al enajenar parte de nuestro territorio que poco faltó para que anexaran Bolivia a Chile. No es exagerar, pero estuvimos en un tris de ser borrados del mapa. Los liberales en el poder gobernaron el país con el sable en la mano durante dos décadas consecutivas, hasta que los republicanos le extendieron su carta de retiro en 1920 y recién se pudo denunciar el ominoso tratado.

A partir de entonces se han celebrado sendas conversaciones bilaterales, y en cada una de ellas Chile mantuvo invariable su posición de dar a Bolivia, en el marco del Tratado de 1904, "todas las facilidades necesarias para su acceso al mar, menos la soberanía”. Bolivia, por su parte, no se ha conformado con el supuesto "derecho de libre tránsito por todos los puertos chilenos" e insiste en una salida propia y soberana al océano Pacífico, "como mínimo satisfactorio". Lamentablemente, y en opinión del escritor Rómulo Jiménez Heidecke, "el resultado ha sido siempre el mismo fiasco que entristece y desmoraliza al pueblo" (ver Callejones oscuros).

El Gobierno de Evo Morales hizo lo que no hicieron los anteriores gobernantes, pese a que tuvieron igual oportunidad y tiempo superabundante para hacerlo. Acumuló todos los antecedentes y los utilizó como " materia justiciable" (si vale el término) para formalizar la demanda de contar con puerto propio y libre, de lo contrario, dicha demanda hubiera sido rechazada sobre tablas como lo fue la excepción de incompetencia opuesta por Chile, y este rechazo es una presunción “juris tantum” (léase prueba a nuestro favor) que acrecienta nuestras expectativas.

Pero como nunca faltan los aguafiestas, han surgido voces agoreras que anticipan que la sentencia que dicte la Corte de La Haya será lo más parecido a una victoria de papel. Sobrada razón tenía el doctor Wálter Guevara Arce cuando, en 1978, después del abrazo de Charaña, evidenció que el otrora embajador Abrahan Koning continuaba vigente y más actual que nunca,  pero no vivió para ver que los 'konings' los tenemos dentro de casa y que celebran cualquier fracaso boliviano sea en el escenario de  La Haya o en el de la OEA. Felizmente, los chilenófilos no son numerosos, porque, de lo contrario, hubieran podido elegir presidente entre los que sabemos.

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