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12 de noviembre de 2022, 10:41 AM
12 de noviembre de 2022, 10:41 AM

Una marcha de supuestos gremialistas, en la que actuaron violentos grupos de choque del Movimiento al Socialismo (MAS), encapuchados ellos, desató la violencia este viernes al atacar a las personas que hacían vigilia en puntos de bloqueo del segundo anillo, y contaron en sus vandálicos actos con el apoyo de la Policía, que primero los protegió y después gasificó a los ciudadanos que exigían censo el 2023.

Que la Policía se ha convertido en la aliada de los grupos masistas cuando atacan, como hoy, o cuando hacen cercos, como los pasados días, ya no es nuevo; pero no deja de ser una mala noticia para la democracia, que ha perdido a una institución que por definición y por Constitución debiera velar por la seguridad de los ciudadanos y no tomar partido uniéndose a una de las partes enfrentadas solo porque el Gobierno así se lo ordena.

En el día 21 del paro indefinido -hasta ahora pacífico porque si hubo incidentes de violencia fueron los provocados por los cercos de los aliados gubernamentales, como ocurrió en La Guardia y en Yapacaní- todo tendría que haber transcurrido sin mayores inconvenientes, porque incluso el anuncio de un cabildo para el domingo abría un largo compás de espera de casi tres días en los que no tendría que haber pasado nada.

Pero no se contaba con la movilización atribuida a gremialistas que se juntaron en el Parque Urbano y que desde allí se dirigió por el segundo anillo a la rotonda del Chiriguano. A su paso, el grupo de encapuchados que encabezaba la marcha despejaba violentamente los escasos bloqueos, rompiendo banderas cruceñas y provocando a los vecinos.

Incluso agredieron a los trabajadores de la prensa que cubrían su recorrido, golpearon a uno de ellos en el suelo, hostigaron a un camarógrafo y profirieron todo tipo de insultos contra quienes solo hacen su trabajo llevando la información a las audiencias de sus medios de comunicación.

Hasta aquí, la Policía no actuó en defensa de quienes estaban siendo agredidos, pero fue cuando comenzaron los enfrentamientos que ellos se pusieron del lado de los violentos marchistas afines al MAS y comenzaron a gasificar a los vecinos que reclamaban censo el 2023.

En esas horas hicieron uso abusivo de su poder y sus armas para golpear cobardemente a ciudadanos que no estaban en actitud de enfrentamiento; a uno de ellos lo golpearon en el suelo entre cuatro, a otro gasificaron y golpearon entre varios y hubo otros casos similares que quedaron registrados en grabaciones de video que los mismos vecinos hicieron con sus celulares.

Los jefes policiales se llenan la boca de expresiones de memoria que les enseñan en su escuela y que hablan de supuesto cumplimiento de la Constitución, pero en las calles hacen todo lo contrario, atacan desproporcionadamente a la ciudadanía y a estas alturas con seguridad se han ganado el desprecio de los habitantes de la ciudad.

Los uniformados arrestaron a varios jóvenes del lado de los vecinos, pero no detuvieron a ninguno de los violentos grupos de choque que sembraron la violencia; a ellos los protegieron. Esa es la Policía de este tiempo.

El de ayer fue el tercer intento de siembra de violencia de este paro indefinido; en los tres casos los cultivadores fueron los aliados del Gobierno. Santa Cruz lleva 21 días de movilización pacífica y ayer algunos grupos de jóvenes reaccionaron ante la provocación. El resultado fue la quema de una sede campesina. Habrá que investigar las circunstancias en que se produjo. En estos tiempos de infiltrados, estrategias y jugadas políticas, todo se puede esperar.

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