18 de junio de 2022, 5:00 AM
18 de junio de 2022, 5:00 AM

Cuando se declaró la quinta ola de contagios del Covid-19 en el país, hace pocos días, se tenía 56 casos diarios; en la última semana ese número se triplicó a 152 solo en Santa Cruz, lo que ha llevado a las autoridades de la región a movilizar nuevamente a su personal de salud para hacer diagnósticos con brigadas móviles e impulsar campañas de vacunación.

Ese crecimiento acelerado es un llamado de atención principalmente para la población, que ha bajado completamente la guardia en los cuidados para no contraer el coronavirus, como si la pandemia hubiera terminado, cosa que no ocurrió en ninguna parte del mundo y menos en Bolivia donde la disciplina con la salud no es precisamente de las mejores.

El Servicio Departamental de Salud (Sedes) alertó que el departamento pasó de una fase de transmisión baja del virus a una escala media. Su director, Edwin Viruez, está preocupado porque en la última semana epidemiológica, esto es del 5 al 11 de junio, los contagios superaron el millar, lo que no había ocurrido desde hace más de tres meses. De ahí viene la decisión del Sedes de declarar que oficialmente la quinta ola de contagios ingresó en una fase de transmisión media.

¿Qué hacer frente a este nuevo panorama cuando muchos creían que ya no había que preocuparse más por el Covid-19? Todos los actores involucrados tienen una responsabilidad distinta.

Para comenzar, las autoridades están haciendo la parte de la tarea que está en sus manos, es decir mejorar las coberturas de vacunación y reforzar el diagnóstico para cortar la transmisión del virus.

Para eso se han establecido campañas en los centros educativos, que se suman a los puestos fijos vigentes de manera permanente, la Alcaldía ha reforzado su estrategia desplazando brigadas a los centros de abastecimiento y otros lugares donde se produce alta concurrencia de personas.

En todos esos lugares se ofrece la vacuna para cualquiera de las dosis necesarias, primera, segunda, tercera o cuarta, lo que facilita a los ciudadanos, cualquiera sea su nivel de inmunización. También se realizan pruebas gratuitas de antígeno nasal para identificar nuevos casos y así evitar que se produzcan más contagios en el entorno más inmediato de las personas.

Hasta ahí llega a responsabilidad de las autoridades y de ese punto en adelante es la población la que tiene que hacer lo que le corresponde, que es entrar en conciencia de la necesidad de tomar precauciones de prevención principalmente utilizando barbijos en ambientes públicos, además de las otras medidas de bioseguridad conocidas, y acudir a los puntos de vacunación.

El uso del barbijo, en particular, ha demostrado ser muy eficaz también para la prevención de otras enfermedades, como es el caso de los resfríos que han disminuido considerablemente durante los años de la pandemia, así que continuar con su uso no solo contribuye a frenar los contagios de Covid-19, sino también de otras enfermedades.

También está disponible en los puntos fijos y móviles de la ciudad la vacuna contra la influenza para las personas que forman parte de los grupos de riesgo, esto es los mayores de 60 años, diabéticos y embarazadas. Para un invierno crudo como el que se viene, vendrá bien a la población prepararse con estas vacunas que anualmente se actualizan contra los nuevos virus que mutan.