Opinión

OPINIÓN

¿Y después?

Carlos Federico Valverde B 29/3/2020 03:00

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Cuando esto pase, porque va a pasar, aunque no sabemos cómo nos dejará, tendremos que hacer cuentas y entender que seguramente no lo hicimos tan mal, aunque de ninguna manera lo hicimos bien.

Daremos nuestro examen, porque las sociedades tienen aplazos o salvaciones colectivas (sólo en el cristianismo la salvación es individual) y la nuestra, es decor, nuestra sociedad boliviana fue reacia a actuar con corrección, desde los que se creyeron inmortales (y escribo esto esperando que no haya muertos) e hicieron lo que les dio la gana, tratando de burlar lo establecido simplemente para tener qué contar a los amigos; es decir, el típico sin causa que cree que la vida es ser imbécil siempre, sin detenerse a pensar que alguna vez hay que disimularlo.

Estuvieron también los que, desde su soberana ignorancia, afirmaron que como ellos comían chuño no les iba a pasar nada, sumun (grado máximo que puede alcanzar una cualidad o punto culminante de una situación) de la desidia y desprecio por la vida ajena, porque a lo mejor ellos no llegan a padecer el mal, pero su vecino, que no tiene siquiera para comprar chuño, se puede complicar la vida allá donde respirar es difícil por la altura y el bicho daña los pulmones fundamentalmente, pero él y otros como él se empecinan en complicarlo aún más. Son así… eso no va a cambiar, ya está incorporado… (la respuesta a esto que aseguro será que uno es racista, cuando la imbecilidad no es cuestión de culturas, porque ya está demostrado, que todos somos de la raza humana).

Entonces, hechas las aclaraciones tenemos que ver que tan bien o mal lo hicimos en los mercados, en los centros de abastecimiento, en cualesquiera posibilidad que tuvimos de hacer el bien y no lo hicimos, siendo insolidarios con nuestros vecinos, con los que no conocemos o, si, pero miramos para otro lado cuando se trataba de evitar que lleguen a hospitales o albergues o que pasen las fronteras de su propio país, bajo el argumento de que “no estamos preparados” para enfrentar este problema, como si en algún país del mundo estuvieran preparados (hasta en Nueva York, las empleadas de salud se cubren con bolsas para residuos porque no tienen equipo apto) aunque esto no es excusa para la indefensión a la que están sometidos los trabajadores de salud, que son los que más atendidos deben estar porque ellos, en nombre y representación nuestra, son los que salen a “poner el pecho” por una sociedad que se niega a hacer las cosas como se debe, con solidaridad, con empatía, con esa lógica social que dice que en momentos como en los que vivimos debemos reconocernos en el otro, porque somos ciudadanos de la misma ciudad, habitantes del mismo Estado.

Vamos a darnos examen a nosotros mismos y deberemos respondernos por qué no supimos mantener la distancia física en los centros de abastecimiento, en las filas cuando debimos mantenerla y, sin embargo, fuimos “empujadores” de la distancia humana, esa que debimos estrechar. Creo que “volcamos” la idea, acercamos lo indebido y alejamos lo debido; eso hace mal… supongo que deberemos hacer acto de constricción y propósito de enmienda.

No sé cómo irá a terminar esto, pero en el mundo se están viendo policías y bomberos que van a aplaudir al personal de salud de hospitales públicos como muestra de agradecimiento; una forma de abrazarlos con el ulular de sus sirenas y bocinas; vemos a policías que se esfuerzan por servir a vecinos, arriesgando su salud cubiertos por un trapo que a lo mejor lo usaron el día entero, sabiendo que ya no les sirve, pero lo llevan “para dar ejemplo” y señal de seguridad de que están colaborando. A estos últimos los vemos aquí en el país también y no los reconocemos como señal de empatía y humanidad, como vemos también al personal de salud que no descansa y no nos damos cuenta del valor que tienen; más por el contrario, una mujer y un grupo de padres irresponsables dejaron que sus hijos se arriesguen en una cancha y cuando el policía los reflexionaba (lo vimos por “whatsApp”, la mujer en el peor ejemplo hacia su hijo irrespetó al hombre que hacía su servicio comunitario… sólo porque nadie se mete con su hijo…

Vamos a tener que dar cuenta de lo que hacemos porque, no se cómo terminará esto, pero se nos ha mostrado que, después de lo que estamos pasando, estamos obligados a cambiar de comportamiento social, de manera de relacionarnos entre nosotros y con el Estado… a lo mejor ya damos muestras en las elecciones que serán cuando deban ser, pero, lo mostramos demostrándoles a los que violentaron y aún insisten en hacerlo en sus redes sociales que ellos ya no tienen cabida en la sociedad que queremos/debemos (más bien) construir en adelante
Eso será … cuando pase esto.

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