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Blooming vs. Oriente Petrolero. El duelo más importante del fútbol cruceño y el más atractivo del fútbol boliviano. En un par de fechas más se vivirá otra versión. Como antesala de este reencuentro de dos viejos conocidos, un tema que es un desafío a la memoria: ¿cuándo nació?

¿Cuándo adquirió esa rivalidad que terminó por convertirlo en un clásico, definido como tal todo enfrentamiento por popularidad, colorido, entusiasmo, convocatoria y pasión que rodean a un partido?

Consultados hinchas y exdirigentes que disfrutan este partido hace varias décadas, ninguno precisa el momento, pero coinciden en que este duelo empezó a ser “el clásico” a secas a fines de los años sesenta.

Oriente y Blooming se enfrentan desde fines de los años 50, pero en Santa Cruz existía otro duelo que recibía ese mote, era el que sostenían Blooming y Destroyers, que en realidad adquirió fuerza a mediados de los años 60 en los torneos de la Asociación Cruceña de Fútbol.

El partido entre cuchuquis y celestes tenía su raíz en una rivalidad barrial, de calles cercanas, en una Santa Cruz que apenas llegaba hasta el segundo anillo de “circunvalación”, entre grupos de comparsas y colegios. Eran los dos equipos más populares de la época por su arraigo en la ciudad.

Pero es en ese tiempo que surge Oriente, al que muchos lo llamaban “Petroleros” o “Petrolero” de acuerdo a las publicaciones de esos años. Equipo fundado por los trabajadores de YPFB el 5 de noviembre de 1955.

Blooming y Destroyers le pusieron su salsa al fútbol cruceño con su rivalidad, pero ahí aparece Oriente para terciar en la disputa por la supremacía de una época dorada en un fútbol cruceño que se abría terreno en el ámbito nacional. Entre los tres se repartieron los títulos de los años 60.

Las páginas del diario EL DEBER registran el primer duelo el 1 de mayo del 58. Un partido amistoso para celebrar el duodécimo aniversario de Blooming, fundado el 1 de mayo de 1946. Ganó “Petroleros” 3-1. Los celestes se tomarían la revancha venciendo en los dos encuentros por el torneo oficial, con sendos 3-0.

Sin embargo, de ser un partido más en el campeonato de la Primera A, poco a poco va adquiriendo mayor interés por la popularidad de Booming y el crecimiento vertiginoso de Oriente en potencial, prestigio y simpatía. Cada vez contaba con más hinchas.

A fines de los sesenta, Blooming tenía dos partidos especiales en el campeonato a falta de uno, ante Destroyers y Oriente, pese a sus vaivenes institucionales. Nunca fue un adversario que genere indiferencia, quizá porque se lo emparentaba con cierta “alcurnia” cruceña.

El crecimiento de esa nueva rivalidad obligó a llamar el partido entre la Maquina Vieja y la Academia como el “clásico de antaño” para diferenciarlo del otro. El clásico cruceño pasó a tener otros protagonistas.

A fines de los 60 se generó una polémica que es la que pudo haber dado el inicio definitivo a este nuevo duelo. Tuvo que ver con la lesión del arquero celeste Erwin Frey en un encontronazo con el atacante argentino Silvio Rojas, de Oriente.

Fue el domingo 18 de mayo de 1969. El Flaco Frey, el primero en esta región en dejar su arco para caminar el área y achicar espacios, salió a cortar un pase largo, y se tiró a los pies del Tanque Silvio Rojas en procura de la pelota, justo en el momento en el que el delantero impactaba la pelota.

Frey, arquero carismático, ídolo de la Academia, se fracturó el antebrazo y dejó la cancha en ese momento. La lesión lo obligo a estar muchos meses sin atajar.

El clásico de ese día cambió su curso en ese momento. Lo sustituyó Bramini, un arquero de baja estatura y “volador”, como los de aquella época, que, según algunos, no quería entrar porque su verdadero puesto, en el barrio, era el de delantero. Verdad o mentira, lo cierto es que Bramini entró a la cancha, y Blooming perdió ante Oriente 4-1, tras estar en ventaja hasta que estuvo Frey.

“No me olvido de un clásico ingrato para mí. Ganábamos 1-0, y (Mario) Uzín entra por derecha en un ataque de Oriente, manda un centro al ras del piso, salgo a cortar y atropella Silvio Rojas (argentino, homónimo sin parentesco del que después jugaría en Blooming), pateó la pelota y me fracturó el brazo en dos partes. Al final perdimos 4-1”, así recordaba aquel momento el desaparecido Erwin Frey, custodió del pórtico de la academia durante 21 años.

Acto seguido, se disputaron varios partidos más entre albiverdes y celestes con un condimento especial. Oriente contaba con una tripleta brasileña fabulosa conformada por Jesús, Dedé y Toninho, atacantes rápidos y desequilibrantes; y Blooming equiparaba fuerzas con otro trío brasileño, integrado por Edson, Capú, Luizinho, que luego se convirtió en cuarteto con la llegada de Moscatelli, mediocampistas talentosos de juego cadencioso.

Fue el despegue del clásico, porque empezó a adquirir personalidad, a tener mayor envergadura, a convocar mucha más gente y a llenar estadios. Con la creación de la Liga del Fútbol Profesional, unos años después, se potenció mucho más.

En el intermedio, hubo un par de duelos por un campeonato Integrado con equipos cruceños y cochabambinos, “para alquilar balcones”. El estadio tenía otra cara con nuevas tribunas y el clásico también, con hinchadas que empezaban a organizarse. La de Blooming dio lugar al nacimiento de la de Oriente. No había dudas de cuál era el partido más importante.

Destroyers se quedó en la ACF, nació la Liga y clásico había uno solo. A nadie le quepa duda que a esta altura de la vida, Santa Cruz tenía a dos protagonistas que se despegaban del resto en atractivo y popularidad.

El primero de los duelos de la época liguera se llevó a cabo el domingo 30 de abril de 1978 y terminó igualado a un gol, con goles de Mario Acastello para Oriente y Mamerto Gómez para Blooming.

El segundo enfrentamiento y registrando la primera victoria entre ambos, fue favorable para Oriente tras vencer a Blooming por 3-1 el 22 de octubre del mismo año, el tercero y cuarto fueron para los celestes.

Las anécdotas no faltan. En 1978 se dio un duelo especial. Blooming tenía al goleador argentino Daniel Castro, y Oriente contrató a su coterráneo Porcari, un cancerbero rústico y expeditivo, para que lo marque. Llegó poco antes de un clásico y el zaguero cumplió su misión. El partido terminó sin goles. Porcari le pegó tantas patadas a Castro, que los hinchas celestes lo encontraron al día siguiente del partido en La Pascana, en la esquina de la plaza principal, y estuvieron a punto de agredirlo.

Uno de los duelos recordados fue el del martes 11 de marzo de 1980. Oriente y Blooming tenían que definir cuál de los dos pasaba a la final para medirse por el título con el ganador de la otra serie.

Oriente ganó el encuentro de ida por 4-1, Blooming se cobró la revancha en el de vuelta por 2-1, y fueron al encuentro extra de desempate. Fue un partido vibrante, que se definió en los últimos minutos, con un golazo de emboquillada de Antonio Gottardi “Toninho”.

Toninho no olvida el golazo que le hizo a Carlos Conrado Jiménez en las semifinales del Torneo 1979, otorgándole el pase a la final a Oriente. “Taritolay envió un pase en profundidad, gambeteé a Edgar Vaca y a Jiménez, y con ángulo cerrado coloqué la pelota entre el travesaño y el segundo palo ante el cierre desesperado de Ortiz y Lucho González. Ganamos 2-1 y luego jugamos por el título con The Strongest”.

Otro encuentro tiene recuerdos placenteros para los celestes porque ganaron el clásico en el que más goles se anotaron hasta la fecha: nueve. Blooming venció 6 a 3. Ese día Tucho Antelo, que habitualmente jugaba de “10”, se recibió de “9”, anotando los tres goles de Oriente.

Sin embargo, el cásico más importante hasta la fecha es el que se disputó el 28 de marzo de 1985, por la Copa Libertadores de América. El que ganaba clasificaba a semifinales. El partido se jugó en horas de la noche con un estadio repleto de público. Una gran definición de Silvio Rojas ante Hebert Hoyos (gol desde afuera del área), le dio la victoria y el pase a la decisiva fase del torneo de la Conmebol.

Hubo otro para ver quién participaba en un torneo internacional. Esta vez Oriente amargó a Blooming al empatarle 3-3 un partido que perdía 0-3, y que lo metió en la Copa Conmebol.

Hubo goleadas de uno y otro, un 5-0 a favor de los celestes y un 5-1 para los albiverdes, y la rivalidad a flor de piel en una ciudad que empezaba a “jugar” el partido con muchos días de anticipación.

Pasaron unos años y el clásico se volvió más clásico, más picante, con barras que se hacían sentir de verdad, y dentro de la cancha, un duelo aparte de dos pesos pesados de la época; Tucho Antelo y Leo Fernández. Era la polémica entre el goleador hormonal, pasional y ganador, contra el arquero rebelde, mediático y farandulero.

El golero de Oriente calentaba el ambiente días antes del clásico con declaraciones provocativas y el delantero de Blooming no se quedaba atrás y respondía. Una guerra dialéctica a través de los medios. En la cancha se armaba la grande. Insultos, escupitajos y agresiones, terminaban por robarle la atención al partido.

Más cerca en el tiempo, el triunfo celeste sobre la hora con gol de Diego Cabrera, cuando lo dirigía el “Matador” Mario Kempes y las victorias de Oriente con los golazos de tiro libre de Erwin “Platiní” Sánchez, en su última etapa como futbolista.

Las remontadas espectaculares de ambos lados, con Mojica como figura sobresaliente en Oriente y Dimas Da Silva, Minadevino y Sejas en Blooming. Todo contribuye a que este partido tenga un colorido especial.

Y otros condimentos que generaban mayor efervescencia, como la bestial patada voladora de Sergio Jáuregui al uruguayo Medina, el festejo de Marcelo Aguirre con el aleteo gallináceo para gozar al rival que casi acaba en batalla campal.

Pero también hubo personajes excluyentes, diferentes, por personalidad o características de juego, que le aportaron cosas extras, alimentando aquello de duelo “distinto, partido aparte”.

Tuvo ocurrentes como los desaparecidos Arturo Saucedo Landa y Kico Vega, temperamentales como Bernardino Vargas, Rolando Coímbra y Erwin Espinoza, pintorescos y simpáticos como Carlos Da Silva y Baldessari, atorrantes como Bubi Amarilla y Ñeco Medrano, señoriales como Taritolay y Capiello, talentosos como Milton Melgar, Huguenett, Celio, Joselito Vaca y Mojica, y temibles (por calidad y/o eficacia) como Erwin Romero, Miguel Aguilar, Juan Carlos Sánchez y Limberg Gutiérrez; Tucho y Leo, que dejaron su huella para siempre.

Es Blooming-Oriente Petrolero, el clásico de los clásicos del fútbol boliviano según la revista inglesa Four Four Two, que elaboró un ranking de los mejores duelos del mundo.

El número uno es el que protagonizan Boca Juniors y River Plate, y en el puesto 49 el clásico cruceño, entre los más apasionantes del planeta.

¿Cuándo nació? No es fácil decirlo, pero algún día encontraremos el momento en que se encendió la chispa. Lo importante es que está vivo y que la llama de la pasión aumenta atizada por las redes sociales.

Blooming y Oriente, una marca registrada cruceña.

Un duelo al que le sobra pasión

Blooming versus Oriente Petrolero ocupa el puesto 49 en la lista de los clásicos más atractivos y coloridos del mundo, según la revista inglesa Four Four Two.

Anécdotas, polémicas, grandes jugadores y partidos inolvidables lo convirtieron en el duelo más importante de Santa Cruz y el clásico más apasionante de Bolivia.

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