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Un total de 1.858 las madres gestantes se contagiaron con Covid-19 desde el primer brote en el país (marzo 2020 hasta el 17 de mayo de 2021). De ese total, 31 fallecieron a causa de complicaciones y secuelas dejadas por esta enfermedad. Así lo reportó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con datos del Ministerio de Salud boliviano, que fueron proporcionados al diario Página Siete.

Sobre esta base, Bolivia tiene una tasa de letalidad en embarazadas infectadas de 1,76%, la tercera más alta de América del Sur. Los primeros lugares están ocupados por Brasil con el 7,22% y Venezuela con 1,8%.  

“La continua interrupción de los servicios de salud para las mujeres debido a la Covid-19 podría borrar más de 20 años de avances en la reducción de la mortalidad materna y el aumento del acceso a la planificación familiar. Son devastadoras las repercusiones sanitarias, sociales y económicas que este virus ha tenido en las mujeres”, señaló la directora de la OPS, Carissa Etienne, durante la sesión informativa semanal de ese organismo.

La preocupación se hace evidente en los maternológicos bolivianos, donde se ve con tristeza el aumento de los contagios en las futuras madres. Algo que no ocurrió durante la primera ola. 

En pasado 31 de mayo en el Hospital Materno Infantil Germán Urquidi de Cochabamba, una joven de 21 años, con 33 semanas de embarazo falleció por complicaciones de Covid-19. De acuerdo al reporte médico, la mujer llegó al nosocomio con un cuadro clínico complicado y dificultad respiratoria; además presentaba sobrepeso y una diabetes gestacional como patologías de base.

Pese a ello, fue sometida a un tratamiento y tras la cesárea de emergencia la madre se descompensó y horas después falleció, pero el bebé sobrevivió. “No habíamos atendido muchos casos de éstos. Este fue fortuito”, sostuvo Antonio Pardo, director de este hospital.

En Santa Cruz, la directora del Hospital Japonés, Neisy Surriabre, señaló que en mayo hubo un aumento de las gestantes infectadas con el Sars-CoV-2. Muchas de ellas fueron internadas en terapia intensiva porque llegaron con cuadros muy avanzados. 

Cuando las gestantes llegan en ese estado solo queda interrumpir el embarazo, ya que el tratamiento se torna complejo y se pone en peligro la vida de la madre. Los pequeños nacen con bajo peso prematuros y con una probabilidad de mortalidad muy alta”, explicó la médica al resaltar que en estos casos, la atención especializada implica habilitar terapias intensivas no solo para las mamás, sino también para los neonatos.

En el hospital Materno Infantil Jesús Vargas (Trinidad), se informó que de los casos positivos en mujeres embarazadas que se atendió, solo dos fueron sintomáticas, el resto no presentó complicaciones.

Una de ellas tenía 20 semanas de gestación y la otra -que llegó desde San Borja-, 35. En el último caso, el bebé nació por cesárea y fue internado en la unidad Covid-19 de neonatos.

“La señora llegó con dificultad respiratoria, con saturación de oxígeno baja y, por supuesto, con prueba covid positiva. Era sintomática”, aseguró la directora de este hospital, María Antonia Costales, al resaltar que ninguna de las gestantes falleció.

 En 2020 este departamento registró el contagio de 86 mujeres embarazadas, para 2021 (de enero a mayo) 107.

“En Oruro, hasta la semana 20, se tenían 190 embarazadas con Covid-19. En estos casos, cuando la madre da positivo, los bebés recién nacidos son sospechosos de portar el virus. Por eso se les hacen estudios y este año cuatro salieron positivos”, explicó la responsable del área de niño niña del Sedes Oruro, Carolina Véliz.

Otro hecho particular fue el que tuvo Carmela, de 38 años de edad y gestante de trillizos. Esta vez el problema no era el virus, pues era asintomática; Sin embargo su embarazo múltiple era de alto el riesgo y requería con urgencia  una cesárea.

Por su condición fue remitida al hospital gíneco obstétrico Jaime Sánchez Porcel, donde al detectar el contagio se activaron todos los protocolos sanitarios del caso. La cirugía no tuvo complicaciones y los tres pequeños, aunque bajos de peso, nacieron sanos.

El médico responsable del de la unidad de atención  Covid, Dilmar Huayhua, explicó que la paciente se encuentra en muy buenas condiciones, pero  que se requiere ayuda económica para la numerosa familia.  “No ha presentado sintomatología   de la Covid. Ahora, tras el alta clínica , corresponde que la paciente haga una cuarentena en su domicilio y siga las recomendaciones”, explicó.

Servicios debilitados

El Coronavirus no es el único factor de amenaza que incrementa el riesgo de muerte en las gestantes.  La pandemia alteró la continuidad y disponibilidad de los servicios -no diferibles- como los de salud materna, neotatal y de anticoncepción; generó falta de recursos humanos y equipos de bioseguridad; y  bajó la demanda de importantes   prestaciones, como los controles prenatales.   

Muestra de ello es que en 2019 el Sistema Nacional de Información en Salud y Vigilancia Epidemiológica notificó 101 muertes maternas, pero para 2020 los reportes subieron a 153.  Esto sin contar las cifras de la Covid-19 y que por los conflictos sociales en el país, el registro dejó de funcionar por meses en ambas gestiones.  

Según datos de 24 países de las Américas, en todo el continente más de 202 mil mujeres embarazadas se han enfermado de la Covid-19. De ellas, según los reportes enviados a la OPS, al menos 1.200 fallecieron por complicaciones del virus

La lista de los 10 países con más infecciones en el continente concluye con Panamá (2.413 casos), Ecuador (2.145) y Bolivia (1.858). Cabe recordar que la tasa de mortalidad materna en América Latina y el Caribe se redujo de 96 a 74 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos entre 2000 y 2017, una reducción global del 23,1%.

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