Las medidas de presión continúan en distintas regiones del país a pesar de que el Gobierno nacional prohibió expresamente los bloqueos mediante el Decreto Supremo N.º 5636, que declaró Estado de Excepción en todo el territorio boliviano durante la madrugada de este sábado.
De acuerdo con el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hasta las primeras horas de la jornada se reportaban 42 puntos de bloqueo distribuidos en cuatro departamentos: La Paz con 19, Cochabamba con 12, Oruro con 9 y Santa Cruz con 2. Potosí, uno de los epicentros de las movilizaciones en semanas anteriores, no registraba cortes de ruta.
La continuidad de los bloqueos ocurre pocas horas después de que el Ejecutivo anunciara medidas extraordinarias para restablecer la libre circulación, garantizar el abastecimiento de productos esenciales y poner fin a los conflictos que se prolongan desde hace más de un mes.
La Paz se convirtió en el departamento con mayor cantidad de puntos de bloqueo, una situación que coincide con la decisión de la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos de La Paz Túpac Katari de mantenerse al margen del acuerdo alcanzado entre la Central Obrera Boliviana (COB) y el Gobierno.
El secretario general de la organización campesina, Rolando Choque, afirmó que cualquier determinación será consultada previamente con las bases de las 20 provincias afiliadas y sostuvo que las movilizaciones continuarán mientras las organizaciones matrices no dispongan lo contrario.
“Nos debemos a las bases y cualquier decisión será tomada de manera orgánica. Nosotros seguimos en la lucha social hasta que las provincias determinen otra cosa”, manifestó el dirigente.
La posición de la organización campesina contrasta con la adoptada por la COB, que el viernes anunció oficialmente el levantamiento de todas sus medidas de presión tras firmar un acuerdo de pacificación con el Gobierno.
El secretario ejecutivo de la central obrera, Mario Argollo, pidió incluso a las organizaciones campesinas sumarse a la desmovilización para evitar una escalada del conflicto.
“A partir de este momento se levantan las medidas de presión. No queremos enfrentarnos entre bolivianos ni que se derrame sangre”, declaró el dirigente sindical la noche del viernes.
El Gobierno decretó el Estado de Excepción a la 01:30 de este sábado, argumentando que la medida es necesaria para garantizar el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, además de proteger la libre circulación de la población.
La norma establece la prohibición de bloquear calles, avenidas, caminos y carreteras que afecten el tránsito de personas y bienes esenciales. También restringe el porte de armas, explosivos, sustancias inflamables, miguelitos y combustible en envases no autorizados durante manifestaciones o concentraciones.
Mientras las autoridades analizan la aplicación de las nuevas disposiciones, los reportes oficiales muestran que los puntos de conflicto persisten en varias regiones del país, especialmente en el occidente boliviano, donde organizaciones campesinas mantienen vigentes sus medidas de presión a la espera de decisiones orgánicas de sus bases.