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Aquel 12 de noviembre de 2019, con una Bolivia convulsionada tras la renuncia del expresidente Evo Morales acusado por la OEA de incurrir en un fraude en las elecciones del 20 de octubre, la entonces senadora Jeanine Áñez, con Biblia en mano, asumía la Presidencia del país con el compromiso de poner fin a la crisis social y política generada por los 21 días de paro cívico.

En sus primeras palabras, después de asumir la jefatura del Estado, Áñez anunció que convocaría a nuevas elecciones a la brevedad posible. En aquel momento, declaró que su compromiso era "devolver la democracia al país". Se encomendó a Dios. 

Sin embargo, el 24 de enero Áñez anunció su postulación a la Presidencia, inicialmente convocada para mayo, situación que provocó una ruptura en el plan de pacificación que contaba con la colaboración del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional; además, la situación se agravó en marzo con la llegada de la pandemia del coronavirus al país.

Hechos de corrupción

En menos de un año, la corrupción perforó la administración pública. En 11 meses se registraron, al menos, 24 supuestos hechos irregulares. Entre los más sonados figuran la compra de respiradores artificiales con presunto sobreprecios, la adquisición de armas no letales y gases lacrimógenos, y las denuncias de cobros ilegales e irregularidades en empresas públicas, como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Entel.

De los 24 casos denunciados, 18 son investigados en el Ministerio Público, ninguno llegó aún a la etapa de juicio oral. Algunos terminaron en escándalos, con la destitución de autoridades y otros procesos están en investigación interna en instancias del Estado. La mitad de los casos fueron denunciados por el mismo Gobierno, según ANF.​​

Por los supuestos casos de corrupción se emitió una alerta migratoria en contra de los exministros Arturo Murillo, de Gobierno, y de Fernando López, de Defensa.

​Cambio constante de autoridades

La inestabilidad también se reflejó con la renuncia de autoridades del Órgano Ejecutivo.  En los primeros diez meses de gestión se registraron al menos 34 cambios en ministros en las diferentes carteras de Estado. Los miembros del gabinete que permanecieron desde el inicio se pueden contar con una mano, entre ellos Arturo Murillo (ministro de Gobierno), Fernando López (Defensa), Karen Longaric (Relaciones Exteriores) y Yerko Núñez (fue ministro de Obras Públicas y de la Presidencia)

A esto se suma que en los primeros meses del gobierno de Áñez (diciembre a marzo) salieron las pugnas internas marcadas sobre todo por presiones, injerencia y despidos​​, lo que conllevó a cambios en las áreas ejecutivas de las empresas estatales, que suman a los cambios que también se dieron en los viceministerios.

Candidata a la Presidencia

Una de las misiones de Áñez fue convocar a elecciones nacionales, pero fue una sorpresa general su postulación a la Presidencia (aunque es algo legítimo). Fue a partir de este punto que empezaron las discordias con diferentes frentes políticos, que se sumaron a la 'guerra' que el masismo hacía desde la Asamblea y otros frentes. 

El 17 de septiembre, Jeanine renunció a su candidatura y semanas después, uno de sus ministros, Iván Arias (Obras Públicas) reconoció que aspirar a la Presidencia fue un error que salió caro porque tapó todo lo que se estaba haciendo bien.

Otros hechos

No obstante, también resaltan las estrategias que se gestaron desde el sector público, principalmente para combatir la emergencia sanitaria y que dieron cierto oxígeno a la anterior administración estatal. Aunque en  su discurso la expresidenta resaltó también la "pacificación del país" y el acercamiento con diferentes sectores, así como el impulso a la economía.

Durante la gestión de Áñez se gestaron medidas para beneficiar a los sectores más vulnerables y golpeados por la emergencia sanitaria, mismos que se tradujeron en bonos, como el de la Canasta Familiar, el Bono Universal y el Bono Familia. El diferimiento de créditos y la apertura de las exportaciones también destacaron durante su gestión, aunque la reactivación de la economía quedó a medias.

También resaltó la reconciliación del Estado con diferentes frentes. Áñez anunció que otra de sus misiones se centraban en 'sanar heridas' y así lo hizo con frentes como los pueblos indígenas, por el caso Chaparina, o a los beneméritos de Ñancahuazú, quienes capturaron al Che Guevara.

A estos se suman otros hechos como el acercamiento con otros países, aunque también se guardó distancia con otras naciones que se consideraban amigas del Gobierno de Evo Morales debido a la línea izquierdista de sus gobiernos. Además, tuvo que lidiar con la crisis interna y con los ataques y trabas del masismo dentro del Gobierno (con la Asamblea) como en las calles (bloqueos por el cambio de fecha de las elecciones), lo que frenó que 'la casa' pueda "limpiarse".

En las últimas sesiones de la anterior Asamblea Legislativa Plurinacional, los dos tercios del MAS aprobó solicitar un juicio de responsabilidades a la exmandataria por las muertes de Sacaba y Senkata durante la crisis social y política de noviembre de 2019.