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En el Día de la Independencia quedó en evidencia la tensión que existe entre los órganos Ejecutivo, Legislativo y Electoral. Los actos por el 6 de agosto se vieron empañados por la falta de coordinación y las pugnas latentes por el poder de cara a los comicios generales.

La sesión de honor de diputados y senadores inició con una hora de demora y causó polémica, debido a que la intervención de la titular de la Cámara Alta, Eva Copa, salió entrecortada por el canal estatal, que en repetidas ocasiones interfirió la transmisión para dar lugar a su reportero y la traducción en diferentes idiomas.

Después de eso, la mayoría del MAS no dio paso al informe de la presidenta Jeanine Áñez, debido a que, argumentaron, no se lo entregó de forma escrita, tal como establece el artículo 172 de la Constitución Política del Estado (CPE), razón por la que dieron por concluida la sesión, pese a que estaba listo el contacto para escuchar a la mandataria.

Sin embargo, eso no evitó que la jefa de Estado emitiera su discurso a la nación. Lo hizo desde Palacio Quemado, reprochando, inicialmente, la actitud de los asambleístas del “instrumento político” por el bloqueo que existe a los recursos de créditos internacionales para que se pueda pagar el bono salud.

Pero las pugnas no quedaron ahí, durante su mensaje, Áñez se estrelló contra el Tribunal Supremo Electoral (TSE) por el cambio de fecha de los comicios generales, que, a su juicio, se trata de un “juego infantil” que genera incertidumbre y conflictos sociales.

La presidenta también enfatizó que actualmente existen dos caminos, uno de quienes apoyan la entrega de beneficios a la población, golpeada por el Covid-19, y otros, que lo objetan, dejando en manos de la población la elección de uno de esos dos bandos, acudiendo a las urnas el 18 de octubre.

Bolivia no solo vive un momento difícil a raíz del coronavirus, que ya cobró 3.385 vidas y tiene 85.141 casos confirmados, sino también por las protestas sociales de sectores afines al MAS por las elecciones, que, con bloqueos de caminos, evitan el paso de insumos médicos, entre ellos, oxígeno, dejando en indefensión a hospitales.