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Todo comenzó el 15 de agosto de 2011. Lo que en principio eran solo 700 indígenas que buscaban la atención del presidente Evo Morales, pidiendo respeto a sus tierras y el desvío de la construcción de la carretera Villa Tunari -San Ignacio de Moxos, para no partir en dos su región protegida, movió a una ciudadanía entera.

Hoy se cumplen nueve años del inicio de la VIII Marcha Indígena en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). La comitiva estaba integrada, entre otros dirigentes, por Fabián Gil, presidente de la Subcentral Tipnis orgánica; Marqueza Teco, presidenta de las mujeres del Tipnis; Adhemar Mole, presidente de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B); Julia Molina, ex presidenta de las mujeres del Tipnis; Fernando Vargas, ex presidente de la Subcentral Tipnis; Emilio Noza, ex presidente de la Subcentral Sécure y Marcial Fabricano, ex presidente y fundador de la Cidob.

También viajaba Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb); Pablo Zeballos de la nación Qhara Qhara y máxima autoridad de la justicia indígena, además de varios corregidores indígenas.

La presidenta Jeanine Áñez conmemoró el sábado los nueve años de la VIII Marcha Indígena en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

 "Hoy celebramos nueve años de aquel histórico momento en que la bandera del Patujú flameó en los cielos de Bolivia. Esta bandera identifica a la marcha indígena en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis)", escribió en su cuenta de Twitter.

Esta tarde, en la catedral de la Santísima Trinidad (situada en la capital beniana), se ofició una misa en conmemoración de los nueve años, a la que asistieron varios dirigentes y protagonistas de la marcha, entre ellos, Marcial Fabricano, que se encuentra convaleciente de salud, luego de haber permanecido internado por Covid-19, hace un par de meses.

Episodio oscuro

El 25 de septiembre del mismo año, los marchistas sufrieron una violenta represión en la comunidad de San Miguel de Chaparina de Beni.

La intervención fue desarrollada por un numeroso contingente policial que llegó hasta el campamento que los indígenas habían instalado para descansar tras 66 días de caminata.

Muchas personas fueron enmanilladas y otras inmovilizadas con cinta adhesiva. El diputado disidente del MAS Pedro Nuni fue detenido sin respetarse su inmunidad. La cantidad de gases lacrimógenos fue tal que se produjo una gran confusión, ocasionándose el extravío de los niños.

Fernando Vargas, recuerda ese momento con mucha tristeza. “Queda siempre latente en el corazón de los pueblos indígenas, que resistimos, que sufrimos, este episodio negro de la marcha. Lamentablemente, hasta este momento,  no se hace justicia en el plano nacional. Solamente está el litigio en el ámbito jurídico internacional”, menciona.

Vargas, se refiere a que, actualmente se encuentra abierto el proceso por violación de derechos humanos, a partir de la demanda que levantaron los dirigentes y diversas organizaciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

Adolfo Chávez, uno de los líderes históricos de la marcha por el Tipnis, estuvo esta semana en La Paz para coordinar el proceso e indicó que la CIDH, a insistencia de la Cidob orgánica, está logrando un buen avance en el litigio.

“Ha habido un cambio de Gobierno en nuestro país y las balanzas se han inclinado por la vía jurídica. No vamos a negociar derechos, la CIDH buscará un acercamiento entre partes. Queremos descartar cualquier vocería fuera de la Cidob orgánica, que fue fraccionada por Evo Morales y también fraccionó al Tipnis”, recalcó Chávez.

Vargas, por su parte, recordó que en 2020 no solo se cumplen nueve años de la marcha del Tipnis, sino también 30 años de la Primera Marcha Indígena por Territorio y la Dignidad

Esta marcha se inició el 16 de agosto de 1990 en la ciudad de Trinidad. Luego de 34 días, los marchistas arribaron a La Paz en medio de un clima de sorpresa, pues esta fue la primera vez que los habitantes de la Sede de Gobierno vieron cuán precaria era la situación en que ellos vivían. 

Esta acción obligó al Gobierno de Jaime Paz Zamora a realizar varios decretos para reconocer su autoridad en la administración de su territorio y sus derechos ancestrales. 

“Considero que las autoridades y los propios pueblos debemos exigir justicia, por el respeto al pueblo boliviano. Las áreas protegidas deber ser respetadas por cualquier gobierno, es importante sentar precedente tanto en el contexto internacional como en el nacional para que algo como lo del Tipnis no vuelva a suceder”, finalizó Vargas.


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