Escucha esta nota aquí

Una investigación realizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) señala que, durante el Gobierno de Evo Morales apoyado en los recursos de los hidrocarburos, se afectó 'seriamente' la legitimidad de las organizaciones sociales de base y que, luego de un periodo de tensiones políticas y sociales, el MAS se alió con las clases históricamente dominantes.

En el libro Producción y reproducción de desigualdades: organización social y poder político, presentado el 8 del presente mes, los investigadores sociales Luis Tapia y Marxa Chávez establecieron que el anterior Gobierno prebendalizó a las organizaciones sociales para consolidar un régimen de dominación. 

“El excedente económico de la producción de hidrocarburos le ha permitido al gobierno del Movimiento Al Socialismo financiar su régimen de dominación”, dijo Luis Tapia durante el evento virtual de presentación. 

El investigador argumenta que la hegemonía del MAS, sostenida por la bonanza económica, ha terminado por secuestrar la voz de las organizaciones populares de base.

Aunque en el periodo estudiado se produjo una mayor visibilidad de las organizaciones sociales en la esfera pública y política, “la amplísima capacidad deliberativa de las organizaciones sociales de Bolivia se vio hondamente sofocada por una monopolización a ultranza de la voz por parte del gobierno del MAS”, según Raquel Gutiérrez, investigadora social que comentó el libro.

Marxa Chávez, coautora del estudio, complementó la idea al exponer que la cooptación de las organizaciones sociales, sobre todo campesinas, por parte del partido gobernante, ocasionó rupturas profundas en el llamado “Pacto de Unidad”.

“A partir del conflicto por el Tipnis se produce una ruptura del Pacto de Unidad, que está representada en el alejamiento de los pueblos indígenas de la
Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Csutcb, pero que se replica en las comunidades de base. La ruptura orgánica ha causado un terremoto en las organizaciones campesinas”, afirmó durante su exposición.

En esta línea, Joel Huarachi, exdirigente de la Csutcb, sostuvo que comparte en muchos aspectos con este trabajo. 

"El MAS lentamente se fue separando de las bases, algunos ministros fueron los encargados de descabezar a los movimientos sociales para poner en su lugar a dirigentes corruptos que, a cambio de una pega, no cuestionaban", dijo Huarachi, al precisar que a partir de 2015 es cuando el MAS ya no toma en cuenta a sus bases y se alía con los sectores más poderosos del país. 

"Ya los dirigentes de base no podían opinar porque eran considerados de derecha, se hacían observaciones sobre la distribución de las tierras y lo de los recursos, pero no nos escuchaban", precisó Huarachi.

En la otra vereda, Henry Nina, secretario ejecutivo de los Interculturales, criticó la investigación y negó que el MAS se haya aliado con la oligarquía y que los dirigentes de los movimientos sociales solo hayan sido una pantalla.

"A los dirigentes se los elige mediante el voto de los afiliados y en estos 14 años el trabajo y la ayuda siempre llegó a los sectores más necesitados del país", aseguró Nina.

El dirigente remarcó que, tanto la Csutcb como las Bartolinas y los Interculturales, siempre fueron tomados en cuenta por el anterior Gobierno y que las distintas políticas sociales eran consensuadas con estos sectores sociales.