Un día después del debate entre Juan Pablo Velasco (alianza Libre) y Otto Ritter (Santa Cruz Para Todos), de cara al inédito balotaje del 19 de abril, el clima político refleja lecturas opuestas: mientras simpatizantes de ambos frentes proclaman a su candidato como ganador, el análisis más frío apunta a un escenario abierto y con más interrogantes que certezas, a medida que se acerca la jornada eleccionaria decisiva.
Más allá del intercambio, el debate dejó al descubierto limitaciones estructurales en ambas candidaturas. Para el analista Marcelo Arequipa, uno de los momentos más reveladores se produjo al inicio, cuando el eje sobre el régimen autonómico fue dejado de lado. Observó que Ritter optó por un discurso más cercano a un cierre de campaña que a una exposición temática, lo que evidenció, a su juicio, una falta de preparación técnica.
En contraste, identificó en Velasco un proceso de evolución política: “no es el mismo de hace meses”, señaló, aunque aclaró que ese aprendizaje aún no se traduce en propuestas suficientemente sólidas.
Esa lectura es complementada por el analista Orlando Peralta, quien fue más crítico con el contenido del debate. Afirmó que ambos candidatos plantearon el “qué”, pero no el “cómo”, en un contexto marcado por limitaciones económicas y desafíos de gobernabilidad.
Cuestionó la ausencia del eje de relación región-Estado y sostuvo que ninguno logró transmitir con claridad cómo articularía mayoría ni garantizaría la gestión. “Prometieron el cielo y la tierra”, resumió, al tiempo de calificar el encuentro como “plano” y con escasa presencia del espíritu autonómico.
En el plano de las formas, Peralta también marcó diferencias. Señaló que Velasco mantuvo estabilidad emocional, aunque con rigidez discursiva, mientras Ritter mostró incomodidad inicial y una actitud que, por momentos, rozó la falta de respeto hacia su adversario.
Para Arequipa, pese a los ataques de un político más experimentado, Velasco logró sortearlos sin quedar mal posicionado, aunque sin lograr imponerse con claridad en el terreno de las propuestas.
En el ojo del TSE
El desarrollo del debate tampoco pasó desapercibido para el Tribunal Supremo Electoral. El vocal Carlos Alberto Goitia lamentó que algunos candidatos no se hayan ajustado plenamente a las reglas establecidas, que prohibían insultos, alusiones personales y guerra sucia. Si bien destacó que la población pudo observar las capacidades de los postulantes, reconoció que hubo desvíos hacia la confrontación, lo que, a su juicio, desvirtúa el objetivo central de estos espacios.
Según los analistas, el debate no mostró un ganador claro, pero sí promesas que carecen de sustento y señales de tensión que incluso pusieron a prueba las reglas. En ese contexto, el balotaje se perfila como una disputa cerrada, donde el voto indeciso será clave.