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Hoy es el cumpleaños de la presidenta Jeanine Áñez. Ni siquiera fue candidata en la elección de octubre de 2019, pero le esperaba una misión que con seguridad ni siquiera se le pasó por la mente, y tuvo que asumirla el 12 de noviembre del año pasado. Sus 53 años la sorprenden escribiendo su nombre como la presidenta número 66 en la historia de Bolivia, y la segunda mujer, después de Lidia Gueiler Tejada. 

El 24 de enero decidió candidatear a la presidencia, poco después de que se consolidó la pacificación del país, tras la renuncia y salida del país del expresidente Evo Morales. Dos meses después se encontró con la pandemia del coronavirus que le plantea el desafío de minimizar lo más que pueda la proyección de 100 mil contagiados y 7 mil muertos proyectados para el pico más alto del covid-19.

La decisión sobre su futuro la tomarán los bolivianos en las urnas. Por lo pronto, recibe su cumpleaños con las críticas de sus rivales, y la admisión de uno de sus principales ministros de que para esta mujer “con una fortaleza admirable”, será un día triste más que alegre por la situación que vive el país.

El diputado del MAS, Víctor Borda no ve luces en su mandato. “Creo que hay más sombras. Recibe este día agobiada por la corrupción, hechos de narcotráfico. Lamentablemente el pueblo boliviano ha dejado de creer en un gobierno transitorio-democrático”.

Advierte que ha mostrado mucha improvisación en el manejo de la pandemia del coronavirus. Pero la principal crítica del legislador es que en la gestión de Áñez se inhiben y se restringen muchos derechos y garantías constitucionales en Bolivia“La economía es un verdadero desastre, no hay políticas que busquen sacar a flote el país, y seguramente recibirá su cumpleaños con mucha preocupación por esta crisis”.

Si pudiera decirle algo en este día, Borda se sugeriría que “ella y sus colaboradores respeten lo que reclamaron, los derechos humanos, el respeto a la libertad, a la democracia. Dicen ser creyentes, deberían profesar un poquito la ideología de Jesús, y ante todo ser mucho más condescendientes, más humanos”.

La vocera de Creemos en La Paz, Roxana Lizárraga, quien además fue ministra de Comunicación en la primera parte de la gestión de Áñez, le pide este 13 de junio que “no pierda la oportunidad, todavía está a tiempo de jugar un rol importante en la historia de este país. Ella puede ser una pieza fundamental para la recuperación total de la democracia, pero siempre y cuando se distancie de quienes perforaron y cambiaron el norte de este gobierno de transición, que tenía como misión llevar al país a elecciones limpias, desmontar la maquinaria de fraude del masismo, y develar sus hechos de corrupción”.

Lizárraga asegura que su círculo más cercano la engaña, no le deja ver las cosas que están pasando con los recursos de los bolivianos. “Los últimos hechos de corrupción nos lastiman en un momento tan delicado como la pandemia que golpea el bolsillo de todos. No puede ser que se den hechos de este tipo protagonizados por el entorno de la presidenta y que no sean sancionados”.

Especifica que se refiere al caso de los aviones del Estado que han utilizado como si fueran de su propiedad “por el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez. Me refiero también al tema de la compra de gases lacrimógenos, protagonizado por el ministro Arturo Murillo, que da negocios a sus amigos”.

Reconoce que ella tuvo muy buena intención, “estoy seguro que pudo tener un futuro político brillante, pero sus aliados circunstanciales, como Samuel Doria Medina y Luis Revilla, como su partido, los Demócratas, han destrozado cualquier posibilidad de llegar a la presidencia, y de una carrera política a largo plazo. Mi consejo es que se aleje de las personas que entraron a robar desesperadamente”.

Mencionó también el caso de los respiradores, y a un exministro, “el señor Navajas, que se tragó la bala de Murillo, Núñez y del secretario privado, Erick Foronda. Un exministro que estuvo seis horas en la cárcel y ahora duerme en una clínica, personas que no fueron procesadas. Si ella se transparenta tendrá el respaldo de muchos bolivianos, la han desviado y perdió el norte”.

Le critica también el hecho de que no fue a procesar al Movimiento al Socialismo, sino “optó por el camino de la alianza y de la convivencia. Y eso demuestra que en los 14 años del gobierno de Evo Morales en los que ella estuvo como legisladora, ella y su partido conformaron una oposición funcional. No piensan en Bolivia, sino en acomodarse”.

El jefe de campaña de Comunidad Ciudadana (CC), Ricardo Paz, comentó que la presidenta comenzó su gestión “muy bien”, con el beneplácito, el apoyo y la esperanza de la inmensa mayoría de bolivianas y bolivianos.

Lamentablemente, y de forma muy rápida, ella cedió a la tentación de su grupo más cercano, de quedarse en el poder y no cumplir con el mandato que le había dado la gente: conducir elecciones libres, transparentes e imparciales”.

Paz advierte que al candidatear traicionó su principal objetivo, y mandato para el cual había sido elegido. “Desde entonces fue un tobogán, la presidenta ha caído de manera abrupta en el favor de la gente, que se decepcionó y frustró mucho”.

Luego vino el tema de la pandemia, “obviamente un gobierno transitorio y accidental no tiene la legitimidad ni la capacidad de enfrentar un desafío de semejante tamaño. Como ya era candidata decidió enfrentarla sola, sin ayuda, sin un acuerdo nacional no pedir el respaldo de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, y así nos está yendo. Esto es una tragedia, no sólo por el covid-19 sino por la incapacidad”.

A eso, según el jefe de campaña de CC, “se deben sumar los terribles actos de corrupción que han mixturado este gobierno y se tiene el cuadro del desastre completo que estamos viviendo”. Por todo ello consideró que la presidenta pasará su cumpleaños en una situación “muy lamentable. Una mandataria que no cumplió su palabra, que no cumple el objetivo para el que fue nombrada, y una presidenta que navega a la deriva en medio de la pandemia más grave de la historia”.

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, asegura que la presidenta recibe su cumpleaños en un momento muy triste para el país, “no creo que tenga nada que festejar. Lo recibirá como cualquier día de trabajo normal, yo diría más triste que alegre, porque es un momento demasiado duro para ella como madre y para mujer, porque tiene que luchar contra la mezquindad de los políticos que la atacan por todo y por nada. Lo bueno es que ella tiene una gran fortaleza, y resiste los embates que le da la vida en estos momentos críticos que vive el país”.

Complementó que es una mujer “muy firme, muy fuerte. Es sorprendente. Hay días en que uno, pese a la fortaleza que uno parece tener, se cansa y quisiera claudicar, pero ella se mantiene firme, y ese rato uno se pone a pensar en todo lo que tendrías que dejar atrás, en manos de fieras que lo único que quieren es devorar el Estado y la democracia. Entonces, te haces tripas corazón y sigues aguantando para llegar a las elecciones y que el pueblo decida cuál es el futuro que quiere, uno con certidumbre o perder la democracia, y lo poco que nos queda a los bolivianos”.

“Que Dios bendiga a Bolivia”, es la frase con la que Jeanine Áñez suele terminar cuando se dirige al país. Es seguro que hoy se encomendará a ese Dios, porque como alguna vez lo ha dicho a sus allegados, él la ha puesto donde está con un propósito. El tiempo y los acontecimientos dirán cuál será el desenlace de la historia que protagoniza ahora la presidenta número 66 de Bolivia, la que hoy cumple 53 años.