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La presidenta del Estado, Jeanine Áñez, se comprometió este viernes a entregar la silla presidencial al ganador de las Elecciones Generales del pasado 18 de octubre. La aclaración la dio a conocer a través de un tuit en respuesta a movimientos ciudadanos y cívicos, que pretenden desconocer los comicios y piden congelar la sucesión de mando.

“Algunos exigen desconocer el voto del 18 de octubre. En mi gestión, sostuvimos la democracia. Si el Tribunal Supremo Electoral (TSE), al igual que observadores internacionales dieron la victoria al Movimiento Al Socialismo (MAS), con un margen marcado de diferencia entre uno y otro, en mi vocación democrática, entregaré el mando al ganador”, aseguró la Mandataria.

Al siguiente día de los comicios, Áñez, basándose en los resultados que dieron a conocer preliminarmente empresas encuestadoras, reconoció la victoria de Luis Arce y David Choquehuanca, del MAS, los felicitó y les pidió “gobernar pensando en Bolivia y en la democracia”.

Protestas civiles

Luego de las Elecciones, algunas iniciativas ciudadanas iniciaron protestas callejeras denunciando un nuevo fraude en los comicios nacionales. Las protestas crecieron en los últimos días, por la presentación de denuncias con presuntas pruebas contundentes, del fraude. Inclusive llegaron a tal punto de pedir que no se entregue el poder a Arce y que se instaure una junta cívico-militar-policial.

El presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, anunció una huelga de hambre en puertas de la Asamblea Legislativa en la Sede de Gobierno, exigiendo el inicio de una auditoría a las Elecciones Generales por denuncias de presunto fraude. Además, pide que se restauren los dos tercios de votos para aprobar temas de debate en las cámaras de Diputados y Senadores.

Calvo requirió que, mientras se realice el peritaje a los comicios, no haya una sucesión de Gobierno.