Molesto. Así reaccionó el canciller Fernando Aramayo al explicar y justificar la imposición del Cóndor de los Andes al presidente Rodrigo Paz y recordó que todos los antecesores del actual mandatario lo recibieron mucho antes, y que el reconocimiento está legislado plenamente.
“Rodrigo Paz Pereira recibe el Cóndor de los Andes en cumplimiento a la Constitución Política del Estado 247 días después de haber asumido su cargo; Luis Arce Catacora, lo recibió 10 días después de asumir el cargo; Jeanine Áñez, presidenta transitoria, lo asumió 14 días después de asumir el cargo; Evo Morales, las unió al día prácticamente que asumió el cargo; Eduardo Rodríguez Veltzé lo recibió 20 días después de asumir el cargo; Gonzalo Sánchez de Lozada, el mismo día que asumió el cargo, así”, detalló el canciller en conferencia de prensa.
El pasado 13 de julio, la Cancillería organizó un acto protocolar en el que entregó la condecoración de la Orden Nacional del Cóndor de los Andes en el grado de Gran Collar, la máxima distinción que otorga el Estado boliviano, al presidente Rodrigo Paz. Ese mismo día empezaron las críticas porque había pasado recientemente el conflicto en el país y porque esa condecoración la firma, en realidad, el propio presidente.
“Los demás presidentes no esperaron ni siquiera el primer mes, 10 días exagerando, qué pena que nuestras autoridades ni siquiera conozcan la historia y que estén desinformando de esa manera a la ciudadanía, cómo vamos a entregar nosotros un Cóndor de los Andes, que está siendo ahorita demandado por múltiples instituciones si no tenemos el cumplimiento constitucional tal cual manda la norma”, dijo el canciller Aramayo en alusión a las entidades y personas que tramitan este reconocimiento.
La Ley 1762 de marzo de 1997 establece esta condecoración que se da el propio presidente, de ahí que Aramayo dijo que al menos dos recibieron la misma condecoración el mismo día que asumieron el cargo de presidente del Estado.
Para entregar este reconocimiento se reúne el “Consejo de la orden” conformado por el Canciller, el director de ceremonial del Estado y los tres últimos cancilleres que hayan ejercido su cargo.