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Casi inaudible, así es el discurso del presidente Luis Arce al interior de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Se lo ve notablemente incómodo, teniendo que apurar varios tragos de agua por el esfuerzo que requiere gritar ante el ruidoso pleno de diputados y senadores.

Los estridentes gritos de “Lucho, Lucho”, sumados a la intensa silbatina de la oposición, perjudicaron el desarrollo normal de su intervención, en conmemoración de su primer año en el poder.

El ruido comenzó inmediatamente al empezar su discurso, tras las palabras del vicepresidente David Choquehuanca. También hay pancartas y amagues de enfrentamiento entre quienes gritan “fraude” y “golpe”.

La memoria es importante para que no se repitan capítulos funestos de nuestra historia, es importante saber de dónde vinimos para saber a dónde vamos, por el presente y futuro de nuestros hijos”, alcanzó a decir Arce, quien trató de no perder la compostura.


La frase “Gobierno de facto” es una de las más sumadas dentro del informe presidencial, sumada a “Gobierno electo democráticamente”. Arce se concentra a comparar su mandato al año de la administración interina de Jeanine Áñez.

La máxima autoridad nacional comenzó desglosando cifras de cómo se enfrentó la pandemia del Covid-19, en relación a la atención médica, la distribución de pruebas y la vacunación, para luego centrarse en el cuidado a mujeres y recién nacidos, asegurando que eso no fue priorizado por la oposición.

“Quisieron terminar con el movimiento popular, con la dirigencia social, menos acusaron de salvajes, sediciosos, quisieron quitarle la sigla al MAS, querían proscribir a la primera fuerza política de Bolivia y así evitar su participación en las elecciones”, rememoró.

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