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Sin acuerdos y abruptamente fue cerrado el diálogo que convocó el Gobierno para un reducido número de actores, la presidenta Jeanine Áñez solo atinó a proponer una comisión que trabaje en los acercamientos a los sectores movilizados. La ausencia de candidatos, asambleístas y bloqueadores impidió una salida a los conflictos sociales que aquejan al país desde el lunes por afines al Movimiento Al Socialismo (MAS).


La Iglesia, que fue parte del encuentro, desistió ser la instancia que acerque a los sectores en conflicto. “Nosotros ratificamos nuestra condición de veedores y garantes para que se lleve adelante, pero otras son las instancias que deben convocar a los sectores para que se establezca el diálogo”, dijo el monseñor Aurelio Pesoa que estuvo presente como representante de la Conferencia Episcopal.


Los únicos candidatos que asistieron fueron los binomios de ADN y Panbol que lanzaron críticas contra Áñez y le pidieron que renuncie a su candidatura para enfrentar de mejor modo la pandemia que azota al país y las elecciones que deben realizarse.


Pese a que los distintos actores se pronunciaron por respetar la fecha del 18 de octubre, no hubo ningún documento y todo quedó en propuestas.