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Tres nuevos reptiles fueron avistados la noche del martes en el puerto La Garita, sobre el río Itonamas, el mismo lugar donde el domingo un caimán negro, de unos cuatro metros, fue cazado por habitantes de la zona. Un experto explicó a EL DEBER que el caimán no es agresivo.

“No se pudo precisar si eran caimanes o lagartos, pero estaban ahí mismo donde estuvo el caimán negro”, afirmó a EL DEBER, Saúl Portanda Ramos, oficial de la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), que integra una comisión que llegó a Magdalena para indagar sobre la caza del caimán negro el fin de semana.

Los reptiles fueron alumbrados con linternas y observado por los integrantes de la comisión (entre ellos un representante de la Fiscalía) para luego hundirse en las aguas de este río que está a orillas de la capital de la provincia Iténez, a unos 300 kilómetros de Trinidad.

En esta población y después de que se hicieron virales imágenes del animal muerto, en las redes sociales, la Policía detuvo a dos sospechosos, de la caza del reptil, pero después fueron liberados, por presión de los vecinos y porque presuntamente ellos no mataron al caimán.


Integrantes de la comisión este miércoles en el río Iténez en Beni

EL DEBER consultó al médico veterinario, Marcos Greminger, docente de la Universidad Autónoma de Beni (UAB) y experto en traslado de animales silvestres sobre el comportamiento de los caimanes. “No son agresivos, salvo que a una hembra le quieran arrebatar los huevos de su nido, pero no son de atacar”, aseguró.

Explicó que en esta época que comienzan a bajar las aguas en Beni por la sequía, los caimanes y otros tipos de animales ingresan en una fase de traslación de un lugar a otro. En algunos casos se agrupan en las pozas o lugares donde ellos se sienten cómodos, por lo que no se descarta que existan otros caimanes cerca de la zona, donde se atrapó al caimán negro.

Para evitar nuevas cazas de animales, Greminger indicó que es la oportunidad para que los tres niveles de gobierno trabajen en campañas de concienciación en este municipio y el resto del Beni. “Hay que socializar las leyes de protección animal, capacitar a personas en temas de rescate y promover protocolos de salvataje, de lo contrario seguirá todo igual”, afirmó.

 Los caimanes se mueren de bravo

Greminger, que dicta la asignatura de Fauna Silvestre, en la carrera de Veterinaria, de la UAB, indicó que los caimanes pueden morir por la misma furia que desprende de ellos cuando son atacados y buscan defenderse.

“Les da un shock anafiláctico, que les produce una disminución de presión arterial, debido a que generan bastante ácido láctico”, aseguró el docente.

Explicó que la mejor manera de manipular a un reptil es tapándole los ojos durante un par de minutos. “Se les cae las sustancias fisiológicas y se baja hasta los latidos del corazón. Quedan hasta mejor que estar sedados”, afirmó a tiempo de señalar que los caimanes están entre los animales con la mordedura más fuerte de todo el reino animal.

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