La Terminal de Buses de La Paz, uno de los principales centros de conexión terrestre del país, atraviesa una de sus peores crisis debido a los bloqueos de carreteras. Hace 38 días, no salen buses de sus instalaciones debido a los más de 90 cierre de rutas que afectan al país. En entrevista con EL DEBER, su director ejecutivo, Cristian Molina, informó que los ingresos del recinto cayeron un 92%, mientras las salidas de flotas permanecen prácticamente paralizadas.
La imagen habitual de pasajeros llegando y partiendo ha sido reemplazada por andenes vacíos, viajeros a la espera de noticias sobre rutas habilitadas, kioscos sin ventas y decenas de trabajadores afectados por la prolongación del conflicto.
"En cuanto al impacto económico, ha existido una reducción aproximadamente del 92% en sus ingresos habituales. La pérdida económica acumulada alcanza a Bs 502.306, con una cifra exacta que corresponde principalmente a la disminución de los recursos provenientes de la venta de boletos, recaudación de usos de andenes, servicios de terminal, ingresos de por parqueo, y otros servicios que tenemos", explicó Molina a este medio.
El impacto económico es cada vez más profundo, según el director, ya que la terminal ha dejado de percibir recursos provenientes de la venta de boletos, el uso de andenes, parqueos y otros servicios que sostienen el funcionamiento diario de la infraestructura.
La paralización afecta directamente a 71 empresas de transporte nacional y 17 internacionales que operan desde la terminal paceña. Ante la falta de ingresos, la administración tuvo que acordar facilidades de pago para intentar aliviar la situación financiera de los operadores.
"Las empresas de buses sí se han pronunciado y hemos tenido una reunión en la cual hemos tenido el acuerdo de poder hacerles un plan de pagos para el mes de mayo", indicó el director.
Sin embargo, el impacto no se limita al sector del transporte. Los pequeños comerciantes que viven del flujo diario de pasajeros también atraviesan momentos difíciles. Muchos de ellos enfrentan pérdidas por productos que no logran vender.
"Es bastante preocupante el tema que están pasando nuestras caseritas, porque sí tienen bastantes cositas que se están venciendo", lamentó Molina.
Mientras la terminal central permanece prácticamente paralizada, algunas rutas interprovinciales operan de manera irregular desde la Terminal Minasa, que conecta con los Yungas paceños. No obstante, los transportistas deben recurrir a caminos alternos para evitar los bloqueos.
"Los choferes están usando rutas alternas para salir hacia Caranavi, pero no siempre hay salidas. Si las hay, pueden haber bloqueos en las rutas. Todo es incierto", indicó.
A pesar del escenario adverso, la administración de la terminal mantiene abiertas sus instalaciones a la espera de que se restablezca la transitabilidad en las carreteras. Sin embargo, advierte que cada día de bloqueo profundiza las pérdidas y agrava la situación de cientos de familias que dependen del transporte terrestre para generar ingresos.