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El Gobierno boliviano permitió, en días pasados, que ciudadanos de al menos 22 países, entre ellos varios de Europa y Estados Unidos, retornen a sus lugares de origen luego de haber quedado varados en medio de la cuarentena dispuesta para evitar la propagación del coronavirus. 

El traslado se realizó gracias a las gestiones de sus embajadas y la Cancillería boliviana, según informó la Unión Europea en su cuenta de Twitter, y cumplió con medidas de seguridad y protocolos para evitar la difusión del virus.

En el caso de bolivianos varados en otros países, inicialmente se permitió su ingreso. El director de Migración, Marcel Rivas, indicó el 25 de marzo que, pese a que las fronteras estaban cerradas, se permitía el ingreso de los ciudadanos bolivianos y que, por día, retornaban un promedio de entre 380 y 400 personas. De igual forma, un vuelo solidario recogió a 70 pasajeros bolivianos de Lima el 21 de marzo.

Sin embargo, el Gobierno boliviano cambió de posición. En las últimas horas se conoció que hay 150 personas varadas en Chile que pretenden ingresar por la frontera de Pisiga y otras que se quedaron en Santiago y quieren hacerlo por vía aérea. 

"Por decisión presidencial, las fronteras del país se mantienen cerradas y se suspende la repatriación de los compatriotas bolivianos varados en Huara, Chile. El ministerio de Defensa tomará los recaudos para garantizar ayuda humanitaria a nuestros compatriotas", escribió ayer en Twitter la canciller de Bolivia, Karen Longaric.

La decisión del Gobierno boliviano ha causado reacciones en Chile. Un miembro del Ejército de Chile, Guillermo Paiva, que está a cargo de la región de Tarapacá de ese país, calificó de "tozudo" e "indolente" al Gobierno boliviano por no permitir el retorno de sus ciudadanos pese a que todo estaba listo para su traslado.

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