En el segundo día de vigencia del estado de excepción, los puntos de bloqueo disminuyeron de forma acelerada en Bolivia, mientras la medida recibió el respaldo de la Asamblea Legislativa y el Gobierno logró un nuevo pronunciamiento internacional en defensa del orden constitucional y contra el cierre de carreteras como mecanismo de presión.
El mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reflejó ayer la existencia de solo 13 bloqueos en la red vial fundamental, frente a los 31 reportados seis horas y media antes. La Paz quedó sin cortes de ruta y Cochabamba concentró 11 puntos, mientras Santa Cruz y Oruro mantenían uno cada uno.
De ese modo, seis de los nueve departamentos tenían sus carreteras expeditas. Entre las rutas todavía afectadas figuraban Puente Ichoa, Sacta, Chimoré, Ivirgarzama, Villa Tunari, Paracti, Llavini, Japo Kasa y Tukiña, en Cochabamba; Cerro Grande, en Guarayos, Santa Cruz; y el tramo Lequepalca-Aranjuez, en Oruro
La reducción se produjo después de los operativos conjuntos de la Policía y las Fuerzas Armadas para retirar piedras, tierra, escombros y otros obstáculos abandonados sobre las vías. Según el Gobierno, en cerca del 95% de los lugares intervenidos se encontraron “bloqueos fantasmas”, porque las personas movilizadas se retiraron antes de la llegada de los contingentes combinados.
A los operativos se sumó el cuarto intermedio declarado por las federaciones campesinas Túpac Katari y Bartolina Sisa de La Paz. No obstante, el Gobierno identificó sectores críticos donde algunos cortes se reinstalaron.
En paralelo, el Gobierno desplegó una agenda diplomática para explicar la crisis y buscar apoyo externo. Antes de viajar a Panamá, el canciller Fernando Aramayo se reunió con el cuerpo diplomático acreditado en Bolivia, al que presentó información sobre los bloqueos, sus efectos humanitarios y las acciones para preservar el orden constitucional.
Ya en Panamá, donde participó en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y en la reunión de la Asociación de Estados del Caribe, Aramayo sostuvo un encuentro con el secretario del organismo hemisférico, Albert Ramdin.
“Es inhumano bloquear una carretera de manera que los servicios básicos no puedan llegar a la gente. Eso no es una manifestación; es un acto criminal”, afirmó de la OEA.
La agenda internacional en la que trabaja el Gobierno incluirá el encuentro internacional denominado, “Bolivia: Protección de la Democracia Representativa frente a la Violencia y el Desorden”, copatrocinado por Estados Unidos, Argentina y Chile. Está prevista la participación de Aramayo, del secretario adjunto de Estado estadounidense Christopher Landau, del canciller argentino Pablo Quirno y del embajador chileno ante la OEA, José Miguel Castro.
La fecha del encuentro aún no fue definida, pero la sede tendrá como “anfitriona” a Bolivia, de acuerdo con el reporte de la Cancillería emitido ayer desde Panamá, sede de la reunión en la OEA.
Además, tras su paso por Panamá, la delegación boliviana viajará a Paraguay para participar en la reunión del Consejo del Mercado Común y en la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y países asociados, en una ofensiva diplomática orientada a consolidar respaldo regional frente a la prolongada crisis interna.
El ex ministro de Defensa Luis Fernando López (2019-2020) de la gestión de Jeanine Áñez afirmó que el Gobierno de Rodrigo Paz cuenta con apoyo externo, respaldo militar y mejores condiciones operativas para restablecer la transitabilidad. Recordó que durante la crisis de 2019 las Fuerzas Armadas intervinieron después de que la Policía fuera rebasada.
“Nosotros no teníamos el respaldo internacional que tiene el presidente Paz”, afirmó López en contacto con radio Panamericana al referirse a los respaldos que está recibiendo su gobierno.