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Cada día que pasa la relación bilateral cae un poco más. Bolivia y Argentina viven su peor relacionamiento diplomático y en medio está el perfil de Evo Morales, quien se acogió al beneficio de asilo político, otorgado por el mandatario argentino Alberto Fernández. Buenos Aires no reconoce al gobierno de Jeanine Áñez y su misión diplomática en Bolivia se limita a trabajos consulares y algunos de cooperación. 

La Paz está consciente de que la relación “está venida a menos” y ataca al mandato de Fernández hacer declaraciones que interfieren en las políticas de Bolivia, además de amparar a Evo Morales, a pesar de que él vulnera las normas referidas al asilo político.

La canciller Karen Longaric tenía la predisposición de levantar las relaciones con Argentina. La diplomática admitió que no se pudo por la “intromisión” del gobierno de Alberto Fernández en asuntos internos de Bolivia.

La ministra explicó que el asunto que aumentó la tensión fue la declaración del subsecretario de Obras Públicas de Argentina, Edgardo Depetri, quien se refirió al proceso electoral boliviano luego de reunirse con Evo Morales. Ese encuentro y la opinión causó malestar en el gobierno de Áñez.

Depetri, luego de su reunión con el expresidente, escribió en su cuenta de Twitter que se compromete a “fortalecer la participación de migrantes bolivianos en las elecciones presidenciales”.

Longaric recordó que, por esa declaración, se convocó al encargado de negocios de la embajada de Argentina en La Paz, Diego Alonso Garcés, a quien se le entregó una queja diplomática por la sucedido con Depetri.

“Le expresamos verbalmente (a Alonso Garcés) nuestro disgusto y preocupación a la actitud arbitraria del gobierno argentino. A partir de esa queja vimos qué paso siguiente dar. Yo lo tomé con calma, porque estos son temas mayores que exigen una reflexión de los gobiernos”, dijo Longaric.

Bolivia celebrará sus elecciones el 18 de octubre. El padrón en el exterior se consolidó con 301.631 compatriotas habilitados para sufragar. De esa cifra, el 47,1% radica en Argentina, país donde MAS dice tener una mayoría de simpatizantes.

Análisis de la relación

El excanciller Javier Murillo de la Rocha ve el efecto Evo Morales como algo negativo en la relación bilateral y que debe ser motivo de una “enérgica representación” por parte de la Cancillería boliviana, ante la decisión de Fernández de proteger al exmandatario.

El gobierno argentino está vulnerando uno de los principios fundamentales de la convivencia interamericana, que es el de no injerencia en los asuntos internos de los Estados. Eso se está vulnerando porque se da una plataforma de libre de expresión al expresidente de Bolivia, quien busca confrontar cada vez que habla del país. 

Entonces, esa actitud permisiva del gobierno argentino debe considerarse un acto inamistoso que, por lo general, tiene que dar lugar a una enérgica representación de nuestro gobierno, ya que viola fundamentos esenciales de la convivencia interamericana”, consideró Murillo de la Rocha.

El diplomático añadió que la relación comercial, sobre todo por la venta del gas, no debería ser perjudicada por la tensa relación bilateral. “Son negocios y se deben cumplirlos, no deberían verse afectados. Pero, además, somos países vecinos y hay mucho trabajo por hacer. Ojalá mejoren las cosas por el bien de las poblaciones de ambos países”, dijo.

El miércoles, la presidenta Jeanine Áñez, en su intervención en la 75 Asamblea de la Organización de Naciones Unidas (ONU), denunció “el acoso sistemático y abusivo que ejerce, desde Argentina, el gobierno kirchnerista, contra las instituciones y los valores republicanos en Bolivia”. La mandataria, además, dijo que América Latina “no ha superado la amenaza del autoritarismo”.

Esa posición molestó a la Cancillería argentina, que de inmediato sacó un comunicado rechazando las declaraciones de Áñez -su mensaje fue grabado y replicado en el salón principal de Naciones Unidas en Nueva York- en el periodo de sesiones de la ONU.

La Cancillería argentina lamenta que en su intervención del día de hoy (miércoles) ante la Asamblea General de la ONU la señora Jeanine Áñez haya insistido en procurar involucrar al gobierno argentino, en plena campaña electoral, en la política interna del Estado Plurinacional de Bolivia. Esperamos pueda concentrar su energía en la realización de las elecciones presidenciales libres y transparentes del próximo 18 de octubre”, declaró la Cancillería de Argentina a través de sus redes sociales.

Longaric estudia qué medidas seguir ante la posición de Buenos Aires, pero admitió que la relación bilateral “está venida a menos” y que por ahora “no pasa por un buen momento”. La canciller había tenido la misma percepción en diciembre del año pasado, cuando denunció que el gobierno de Fernández no tenía predisposición para mejorar el relacionamiento diplomático.

“La relación diplomática no es de la mejor, eso hay que reconocer, y no es que la hubiera querido así este Gobierno (...) Le comento que hemos tenido una respuesta muy descortés (de parte del Gobierno de Argentina), nada apropiada en materia de diplomacia. Las relaciones están muy venidas a menos”, remarcó Longaric.

Mientras, el encargado de negocios de la embajada de Bolivia en Buenos Aires, Julio Alvarado, coincidió con Longaric y consideró que las relaciones bilaterales “pasan por un mal momento”, pero dijo que esa situación no afecta en el trabajo que existe en la legación boliviana. “Por ahora estamos trabajando con total normalidad y estamos enfocados en la jornada de votación”, dijo.