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Esther Vaca Arteaga nunca se imaginó lo peor cuando llegó al hospital Carlos Cisternas, de Calama, para visitar a su marido, Eiver Bogado Rodríguez, que había sido internado con síntomas de coronavirus en esa ciudad chilena. “Creo que, si no iba, no me lo iban a decir, porque había muerto un día antes”, afirmó.

La mujer oriunda de San Borja (Beni) al igual que su esposo, indicó que Bogado Rodríguez presentó los síntomas en su hogar, que fueron combatidos con remedios caseros; sin embargo su salud no mejoró, por lo que decidió ir al hospital donde ordenaron su internación inmediata.

Diez días después el cuadro clínico del beniano empeoró y fue perdiendo la voz por su dificultad para respirar. Un familiar de él, contó a EL DEBER que 24 horas antes del deceso habló con Eiver vía telefónica, pero lo escuchó cansado, tosiendo y que apenas podía articular algunas palabras.

La familia una vez informada del deceso recibió la instructiva del hospital para aguardar los resultados de la muestra de Covid-19, pero nunca llegaron. Ayer, jueves de Corpus Christi, su esposa recibió una llamada para que busque lugar en un cementerio donde enterrar a Bogado, de lo contrario sería sepultado en una fosa común como a los fallecidos por coronavirus.

Se movilizó de inmediato y encontró un lugar en el cementerio de la municipalidad donde horas después fue llevado el boliviano. Sus restos descansan en un nicho. El sepelio fue bajo las normas de Covid-19, por lo que su esposa y una de sus dos hijas acompañaron el féretro hasta el ingreso al campo santo.   

Esperan las pruebas

El acta de defunción entregado a la esposa de Bogado Rodríguez indica que su marido murió a causa de una neumonía aguda grave, con sospecha de Covid-19. Hasta este viernes, el resultado de los análisis sobre el caso de coronavirus del ciudadano boliviano no fue entregado por las autoridades sanitarias de Calama.